Categoría: Investigación Científica y Tecnológica

Artículo original

Avances recientes en terapia génica para el tratamiento de la distrofia muscular de Duchenne

Isaak Berger G1, Luis Carlos Fajardo2, Santiago Arcila3
  1. Estudiante promoción 2024, Gimnasio Campestre
  2. Licenciado en Química, Gimnasio Campestre
  3. Director Centros de Estudios Sociales, Gimnasio Campestre

Correspondencia para los autores:
isaak.berger@campestre.edu.co,
lfajardo@campestre.edu.co, 
sarcila@campestre.edu.co

Recibido: 25 de octubre de 2024

Aceptado: 8 de noviembre de 2024

Tabla de contenido

1. RESUMEN

La distrofia muscular de Duchenne es una enfermedad genética devastadora caracterizada por debilidad muscular progresiva. A pesar de los avances en el cuidado de los pacientes, sigue siendo una enfermedad sin cura definitiva y cuyo tratamiento es sintomático. La terapia génica ha surgido como una prometedora opción de tratamiento. Esta investigación tiene como objetivo examinar los avances más recientes en terapia génica para la DMD y evaluar su impacto en la mejora de la función muscular y calidad de vida de los pacientes. A través de una revisión exhaustiva de la literatura científica y entrevistas a expertos, se explorarán los enfoques terapéuticos, los resultados clínicos y los desafíos asociados. Se espera que los hallazgos proporcionen perspectivas valiosas sobre el potencial de la terapia génica para transformar el tratamiento de la DMD y ofrecer esperanza a los pacientes y sus familias.

Palabras clave: Terapia génica, distrofia muscular de Duchenne, función muscular, calidad de vida, avances terapéuticos, enfoques innovadores, edición genética.

ABSTRACT

Duchenne muscular dystrophy is a devastating genetic disease characterized by progressive muscle weakness. Despite advances in patient care, it remains a disease without a definitive cure and whose treatment is symptomatic. Gene therapy has emerged as a promising treatment option. This research aims to examine the most recent advances in gene therapy for DMD and evaluate its impact on improving muscle function and quality of life of patients. Through a comprehensive review of the scientific literature and expert interviews, therapeutic approaches, clinical outcomes and associated challenges will be explored. The findings are expected to provide valuable insights into the potential of gene therapy to transform DMD treatment and offer hope to patients and their families.

Key Words: Gene therapy, Duchenne muscular dystrophy, muscle function, quality of life, therapeutic advances, innovative approaches, gene editing.

La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad genética hereditaria ligada al cromosoma X que afecta aproximadamente a 1 de cada 5000 niños varones nacidos vivos (Elangkovan & Dickson, 2021).

2. INTRODUCCIÓN

La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad genética hereditaria ligada al cromosoma X que afecta aproximadamente a 1 de cada 5000 niños varones nacidos vivos (Elangkovan & Dickson, 2021). Se caracteriza por una debilidad muscular progresiva que conduce a la pérdida de la función muscular y, eventualmente, a la incapacidad de caminar y realizar actividades cotidianas (Falzarano et al., 2015). Aunque los avances en el cuidado de los pacientes han mejorado la calidad de vida y la esperanza de vida, sigue siendo una enfermedad sin cura definitiva.

La DMD está causada por mutaciones en el gen de la distrofina, que codifica una proteína esencial para la integridad estructural y funcional de las fibras musculares. La ausencia o disfunción de la distrofina conduce a la degeneración progresiva del tejido muscular, lo que resulta en debilidad, pérdida de la función y, en última instancia, en complicaciones cardíacas y respiratorias que pueden ser potencialmente mortales (Duan, 2018).

A lo largo de las últimas décadas, se han realizado esfuerzos significativos para desarrollar terapias efectivas para la DMD. Los tratamientos tradicionales se han centrado en el manejo de los síntomas y el soporte de la función muscular, pero no abordan la causa subyacente de la enfermedad. Sin embargo, los avances recientes en el campo de la terapia génica han abierto nuevas posibilidades para tratar la DMD a nivel molecular (Duan, 2018).

La terapia génica implica la introducción de material genético funcional en las células afectadas para corregir o compensar el defecto genético subyacente. En el caso de la DMD, las estrategias de terapia génica se centran en restaurar la expresión de la distrofina o introducir una versión modificada de la proteína que pueda cumplir su función (Duan, 2018). Estos enfoques tienen el potencial de abordar la causa raíz de la enfermedad y ofrecer beneficios terapéuticos significativos.

En los últimos años, se han logrado avances significativos en el desarrollo de terapias génicas para la DMD. Varios enfoques, como la terapia génica con vectores virales, la edición del genoma con CRISPR-Cas9 y la terapia con oligonucleótidos antisentido, han mostrado resultados prometedores en estudios preclínicos y clínicos (Lim et al., 2018). Estos avances han generado un gran entusiasmo en la comunidad médica y han dado esperanza a los pacientes y sus familias.

Sin embargo, a pesar de los avances, aún quedan desafíos importantes por superar.Como son, la entrega eficiente de los genes terapéuticos a los músculos afectados, la seguridad a largo plazo de las terapias génicas, la respuesta inmunitaria del huésped y la accesibilidad de estos tratamientos innovadores son algunos de los obstáculos que deben abordarse (Lim et al., 2018).

En este contexto, la presente investigación tiene como objetivo principal explorar y analizar los avances más recientes en terapia génica para el tratamiento de la DMD. A través de una revisión exhaustiva de la literatura científica y entrevistas con expertos en el campo, se busca comprender en detalle cómo estas innovaciones en terapia génica están impactando la mejora de la función muscular y la calidad de vida de los pacientes que sufren de esta enfermedad.

En las siguientes secciones, se presentará un marco teórico detallado que abordará los aspectos clave de la DMD y la terapia génica, seguido de una descripción de la metodología utilizada en esta investigación. Luego, se presentarán y discutirán los resultados obtenidos, destacando los hallazgos más relevantes. Finalmente, se extraerán conclusiones y se explorarán las implicaciones futuras de este estudio para el campo de la terapia génica en la DMD.

3. MARCO DE REFERENCIA

Figura 1. Tipos de mutaciones en el gen de la distrofina asociadas con la DMD. Adaptado de «Duchenne Muscular Dystrophy: From Diagnosis to Therapy» por Falzarano et al., 2015, Molecules, 20(10), 18168-18184.

Contexto histórico de la DMD 

La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad genética hereditaria que ha sido objeto de investigación y atención médica durante décadas. Fue descrita por primera vez en 1852 por Edward Meryon, quien reportó los síntomas característicos y la progresión de la enfermedad en un grupo de niños varones (Chaustre & Chona, 2011). Sin embargo, fue Guillaume Benjamin Amand Duchenne quien realizó una descripción más detallada de la enfermedad en 1868, lo que llevó a que se le atribuyera su nombre (Guglieri & Bushby, 2015).

Desde su descubrimiento inicial, se han realizado avances significativos en la comprensión de la base genética y molecular de la DMD. En 1986, el gen responsable de la enfermedad fue identificado y se demostró que codificaba una proteína llamada distrofina (Hoffman et al., 1987). Este descubrimiento sentó las bases para el desarrollo de terapias dirigidas a la causa subyacente de la enfermedad.

La DMD se hereda de manera recesiva ligada al cromosoma X, lo que significa que principalmente afecta a los varones (figura 1). Las mujeres portadoras del gen mutado generalmente no presentan síntomas o tienen una forma leve de la enfermedad (Guglieri & Bushby, 2015).

La mutación en el gen de la distrofina conduce a la ausencia o disfunción de esta proteína esencial para la integridad estructural y funcional de las fibras musculares (Figura 2).

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Figura 2. Representación esquemática del gen de la distrofina y las mutaciones asociadas con la DMD. Adaptado de «Duchenne Muscular Dystrophy: From Diagnosis to Therapy» por Falzarano et al., 2015, Molecules, 20(10), 18168-18184.

A lo largo de los años, se han desarrollado diversos enfoques terapéuticos para el tratamiento de la DMD. Inicialmente, los esfuerzos se centraron en el manejo de los síntomas y el soporte de la función muscular a través de intervenciones como la fisioterapia, la terapia ocupacional y el uso de dispositivos de asistencia (Guglieri & Bushby, 2015). Además, se han utilizado medicamentos como los corticosteroides para retrasar la progresión de la debilidad muscular y mejorar la función cardiopulmonar (Matthews et al., 2016).

Sin embargo, a pesar de estos enfoques, la DMD sigue siendo una enfermedad progresiva y debilitante sin una cura definitiva. La expectativa de vida de los pacientes con DMD ha mejorado con los avances en el cuidado médico y el soporte ventilatorio, pero la mayoría de los pacientes aún experimentan una discapacidad significativa y una muerte prematura (Landfeldt et al., 2019).

En las últimas décadas, la investigación se ha centrado en el desarrollo de terapias dirigidas a la causa subyacente de la DMD y en este contexto, la terapia génica ha surgido como un enfoque prometedor para abordar la deficiencia de distrofina y potencialmente curar la enfermedad (Lim et al., 2018). Lo anterior, acompañado de los avances en la comprensión de la genética de la DMD y las tecnologías de transferencia génica han abierto nuevas posibilidades para el tratamiento de esta devastadora enfermedad.

Base genética y molecular de la DMD

La DMD es causada por mutaciones en el gen de la distrofina, que se encuentra en el cromosoma X (Xp21). Este gen es uno de los más grandes del genoma humano, abarcando aproximadamente 2,4 millones de pares de bases y constando de 79 exones (Guglieri & Bushby, 2015). La distrofina es una proteína crucial que desempeña un papel fundamental en la estabilidad estructural y la función de las fibras musculares.

Las mutaciones en el gen de la distrofina pueden ser de varios tipos, incluyendo deleciones, duplicaciones y mutaciones puntuales. Las deleciones son el tipo más común de mutación, representando aproximadamente el 60-70% de los casos de DMD (Bladen et al., 2015). Estas mutaciones alteran el marco de lectura del gen, lo que resulta en una proteína distrofina truncada y no funcional o en la ausencia total de la proteína.

La distrofina es una proteína grande y compleja que se localiza en el sarcolema de las fibras musculares. Su función principal es proporcionar un vínculo mecánico entre el citoesqueleto de actina intracelular y la matriz extracelular a través del complejo de glicoproteínas asociadas a distrofina (DGC) (Guglieri & Bushby, 2015). Este vínculo es esencial para mantener la integridad de la membrana celular durante los ciclos de contracción y relajación muscular.

En ausencia de distrofina funcional, como ocurre en la DMD, el sarcolema se vuelve más susceptible al daño inducido por el estrés mecánico. Esto conduce a un ciclo de degeneración y regeneración muscular, con infiltración de células inflamatorias y eventual reemplazo del tejido muscular por grasa y tejido conectivo fibroso (Guglieri & Bushby, 2015). Este proceso patológico conduce a la debilidad muscular progresiva y la pérdida de la función observada en los pacientes con DMD.

Además de su papel estructural, la distrofina también está involucrada en vías de señalización celular y en la regulación de la homeostasis del calcio (Allen et al., 2016). La alteración de estas funciones contribuye a la patogénesis de la enfermedad y puede tener implicaciones en el desarrollo de terapias dirigidas.

La comprensión de la base genética y molecular de la DMD ha sido fundamental para el desarrollo de enfoques terapéuticos innovadores, como la terapia génica. Al abordar la causa subyacente de la enfermedad, ya sea restaurando la expresión de la distrofina o introduciendo una versión modificada de la proteína, se busca prevenir o revertir el proceso patológico y mejorar la función muscular en los pacientes con DMD.

Manifestaciones clínicas y progresión de la enfermedad

La DMD se caracteriza por un curso clínico progresivo y debilitante. Los síntomas generalmente comienzan a una edad temprana, con retraso en los hitos del desarrollo motor y debilidad muscular evidente antes de los 5 años, se observa también la maniobra de Gowers. (Birnkrant et al., 2018). Los pacientes pueden presentar dificultad para correr, saltar y subir escaleras, así como una marcha anormal conocida como «marcha de Trendelenburg» (Guglieri & Bushby, 2015).

Figura 3. Maniobra de Gowers. ((Clínica Las Condes, 2020))

A medida que la enfermedad progresa, la debilidad muscular se vuelve más pronunciada y generalizada. Los músculos proximales, como los de la cintura pélvica y escapular, se ven afectados de manera temprana, seguidos por los músculos distales (Birnkrant et al., 2018). Los pacientes pueden desarrollar contracturas articulares y escoliosis debido a la debilidad muscular y el desequilibrio.

Figura 4. La distrofia muscular de Duchenne se origina en la incapacidad de generar distrofina, una cadena proteica extensa que conecta el interior de una fibra muscular con su estructura de soporte circundante.

La pérdida de la capacidad para caminar es un hito significativo en la progresión de la DMD. La mayoría de los pacientes pierden la deambulación entre los 10 y 14 años, lo que conduce a la necesidad de uso de silla de ruedas (Landfeldt et al., 2019). Este evento se asocia con una disminución acelerada de la función pulmonar y un mayor riesgo de complicaciones respiratorias.

Las complicaciones cardíacas son otra característica importante de la DMD. La miocardiopatía dilatada y la insuficiencia cardíaca son comunes en etapas avanzadas de la enfermedad (Birnkrant et al., 2018). La disfunción cardíaca puede ser asintomática en las primeras etapas, pero puede progresar a insuficiencia cardíaca sintomática y arritmias potencialmente mortales. Las complicaciones respiratorias son la principal causa de morbilidad y mortalidad en pacientes con DMD. La debilidad de los músculos respiratorios junto con la escoliosis, conducen a una disminución progresiva de la función pulmonar, con una capacidad vital forzada (CVF) que disminuye a un ritmo de aproximadamente 5-10% por año después de la pérdida de la deambulación (LoMauro et al., 2015). Los pacientes pueden desarrollar hipoventilación nocturna, apnea del sueño y, en última instancia, insuficiencia respiratoria que requiere ventilación mecánica (Birnkrant et al., 2018).

Además de las manifestaciones musculoesqueléticas, cardíacas y respiratorias, los pacientes con DMD también pueden presentar complicaciones gastrointestinales, endocrinas y cognitivas. La disfunción gastrointestinal, como estreñimiento y reflujo gastroesofágico, es común y puede requerir manejo médico (Birnkrant et al., 2018). Los pacientes también pueden desarrollar obesidad debido a la disminución de la actividad física y como efecto secundario al uso de corticosteroides.

Los problemas cognitivos y de aprendizaje también son frecuentes en pacientes con DMD. Aproximadamente el 20-50% de los pacientes tienen un coeficiente intelectual (CI) por debajo de 70, y pueden presentar déficits específicos en habilidades verbales, memoria de trabajo y funciones ejecutivas (Ricotti et al., 2015). Estos desafíos cognitivos pueden impactar la calidad de vida y requerir apoyo educativo y terapéutico adicional.

El curso clínico de la DMD es variable y puede verse influenciado por factores genéticos y ambientales. Sin embargo, sin tratamiento, la mayoría de los pacientes pierden la capacidad para caminar en la adolescencia y desarrollan complicaciones cardiorrespiratorias potencialmente mortales en la segunda o tercera década de vida (Landfeldt et al., 2019). Los avances en el manejo médico y el soporte ventilatorio han mejorado la supervivencia, pero la DMD sigue siendo una enfermedad progresiva y debilitante que impacta significativamente la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

 

Impacto psicosocial y calidad de vida

El impacto de la DMD va más allá de las manifestaciones físicas de la enfermedad. Los pacientes y sus familias enfrentan desafíos psicosociales significativos que pueden afectar su calidad de vida. La pérdida progresiva de la función muscular y la independencia puede tener un profundo impacto emocional en los pacientes, llevando a sentimientos de frustración, tristeza y aislamiento social (Landfeldt et al., 2019).

Los pacientes con DMD pueden experimentar ansiedad y depresión debido a las limitaciones físicas y la incertidumbre sobre el futuro (Ricotti et al., 2015). La transición de la deambulación a la necesidad de una silla de ruedas puede ser particularmente desafiante, ya que los pacientes deben adaptarse a una nueva realidad y enfrentar cambios en su autoestima y relaciones sociales.

Las familias de los pacientes con DMD también enfrentan desafíos significativos. Los cuidadores, a menudo los padres, pueden experimentar estrés, ansiedad y carga emocional al enfrentar las demandas de cuidado de un niño con una enfermedad progresiva (Magliano et al., 2015). La necesidad de adaptaciones en el hogar, equipos médicos y apoyo continuo puede tener un impacto financiero y social en la familia.

La calidad de vida de los pacientes con DMD puede verse afectada por múltiples factores, incluyendo la gravedad de la enfermedad, el nivel de discapacidad, el dolor, la fatiga y los problemas psicosociales (Wei et al., 2016). Los estudios han demostrado que los pacientes con DMD tienen una calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) significativamente menor en comparación con la población general y con otras enfermedades crónicas pediátricas (Uzark et al., 2012).

Sin embargo, es importante destacar que la calidad de vida de los pacientes con DMD no está únicamente determinada por su función física. Factores como el apoyo social, el acceso a recursos y la capacidad de participar en actividades significativas también pueden influir positivamente en la calidad de vida (Landfeldt et al., 2019). Las intervenciones psicosociales, como el asesoramiento y los grupos de apoyo, pueden ayudar a los pacientes y las familias a afrontar los desafíos emocionales y promover el bienestar mental.

Además, los avances en la tecnología de asistencia y las adaptaciones ambientales pueden mejorar la independencia y la participación social de los pacientes con DMD. Los dispositivos de movilidad, como sillas de ruedas eléctricas y sistemas de sedestación, permiten a los pacientes mantener la movilidad y acceder a actividades comunitarias (Dunaway et al., 2016). Las tecnologías de asistencia para la comunicación y el control del entorno también pueden mejorar la autonomía y la calidad de vida.

Es fundamental reconocer y abordar el impacto psicosocial de la DMD en el manejo integral de los pacientes. El apoyo psicológico, social y práctico debe ser una parte integral del cuidado, junto con las intervenciones médicas y terapéuticas. Al abordar las necesidades emocionales y sociales de los pacientes y las familias, se puede promover una mejor calidad de vida y bienestar general a pesar de los desafíos de la enfermedad.

Tratamientos actuales y limitaciones

Actualmente, no existe una cura definitiva para la DMD. Sin embargo, se han desarrollado diversos enfoques terapéuticos para manejar los síntomas, retrasar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Estos tratamientos incluyen intervenciones farmacológicas, terapias físicas y respiratorias, y atención multidisciplinaria.

Terapia con corticosteroides: Los corticosteroides, como la prednisona y el deflazacort, son el pilar del tratamiento farmacológico para la DMD. Estos medicamentos han demostrado retrasar la progresión de la debilidad muscular, mejorar la fuerza y la función motora, y prolongar la el tiempo a perdida de la marcha (Matthews et al., 2016). Los corticosteroides también pueden tener efectos beneficiosos sobre la función respiratoria y cardíaca.

Sin embargo, el uso a largo plazo de corticosteroides puede estar asociado con efectos secundarios significativos, como aumento de peso, osteoporosis, retraso en el crecimiento, hipertensión y alteraciones del comportamiento (Guglieri & Bushby, 2015). El manejo de estos efectos secundarios y la individualización del tratamiento son aspectos importantes de la atención médica de los pacientes con DMD.

Terapias físicas y rehabilitación: Las intervenciones de terapia física y rehabilitación desempeñan un papel crucial en el manejo de la DMD. Estas terapias tienen como objetivo mantener la fuerza muscular, prevenir contracturas, optimizar la función y promover la independencia (Glanzman et al., 2015). Los programas de ejercicio adaptados, los estiramientos y el uso de dispositivos de asistencia, como férulas y sillas de ruedas, son componentes clave de la rehabilitación.

La fisioterapia respiratoria también es esencial para mantener la función pulmonar y prevenir complicaciones respiratorias. Técnicas como la tos asistida, la expansión pulmonar y la ventilación no invasiva pueden ayudar a los pacientes a manejar la debilidad de los músculos respiratorios y reducir el riesgo de infecciones pulmonares (LoMauro et al., 2015).

Atención multidisciplinaria: Dado el amplio espectro de manifestaciones clínicas de la DMD, se requiere un enfoque multidisciplinario para abordar las diversas necesidades de los pacientes. Esto implica la colaboración de profesionales de la salud de diferentes especialidades, como neurología, cardiología, neumología, ortopedia, nutrición y psicología (Birnkrant et al., 2018).

La atención multidisciplinaria permite un manejo integral de las complicaciones médicas, así como el apoyo psicosocial y educativo para los pacientes y sus familias. Los equipos multidisciplinarios también pueden facilitar la transición de la atención pediátrica a la atención de adultos, garantizando la continuidad de la atención a medida que los pacientes crecen y sus necesidades cambian (Birnkrant et al., 2018).

A pesar de los avances en el manejo de la DMD, los tratamientos actuales tienen limitaciones significativas. Los corticosteroides y las terapias de soporte no abordan la causa subyacente de la enfermedad y no pueden detener por completo la progresión de la debilidad muscular. Además, los efectos secundarios asociados con el uso a largo plazo de corticosteroides pueden limitar su uso en algunos pacientes.

Otra limitación importante es la falta de tratamientos efectivos para las complicaciones cardíacas y respiratorias avanzadas de la DMD. A pesar de los esfuerzos de manejo, muchos pacientes finalmente desarrollan insuficiencia cardíaca y respiratoria, que son las principales causas de morbilidad y mortalidad en esta población (Birnkrant et al., 2018).

En resumen, aunque los tratamientos actuales han mejorado la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes con DMD, aún existen limitaciones significativas. Existe una necesidad crítica de terapias innovadoras que aborden la causa subyacente de la enfermedad y ofrezcan beneficios terapéuticos más allá de los enfoques actuales. En este contexto, la terapia génica surge como una estrategia prometedora para abordar las limitaciones de los tratamientos existentes y ofrecer esperanza de una mejora significativa en el manejo de la DMD.

Fundamentos de la terapia génica

La terapia génica es un enfoque terapéutico innovador que implica la introducción de material genético en las células de un individuo o la corrección del material mutado con el objetivo de tratar o prevenir una enfermedad. En el contexto de la DMD, la terapia génica busca corregir la deficiencia de distrofina causada por mutaciones en el gen DMD, abordando así la causa subyacente de la enfermedad.

El principio fundamental de la terapia génica se basa en la transferencia del material genético funcional a las células afectadas para restaurar la función proteica deficiente o ausente. Esto se logra mediante el uso de vectores, que son vehículos moleculares diseñados para entregar el material genético terapéutico a las células diana (Lim et al., 2018).

Existen diferentes tipos de vectores utilizados en la terapia génica, cada uno con sus propias ventajas y limitaciones. Los vectores virales, como los adenovirus, los virus adeno-asociados (AAV) y los lentivirus, son los más comúnmente utilizados debido a su alta eficiencia de transducción y su capacidad para infectar una amplia gama de tipos de células (Nance & Duan, 2015). Estos vectores se modifican genéticamente para eliminar los genes virales patógenos y se les inserta el gen terapéutico de interés.

Los vectores no virales, como los plásmidos y los liposomas, también se utilizan en la terapia génica. Aunque son menos eficientes que los vectores virales en términos de transducción, tienen la ventaja de ser menos inmunogénicos y tener una capacidad de carga genética más grande (Nance & Duan, 2015). Además, los vectores no virales son más fáciles de producir y tienen un perfil de seguridad más favorable.

Una consideración importante en la terapia génica es la especificidad tisular y celular. Es deseable que el vector pueda dirigirse específicamente a las células o tejidos afectados, minimizando la expresión génica no deseada en otros tejidos. Esto se puede lograr mediante el uso de promotores específicos de tejido o receptores celulares específicos (Lim et al., 2018).

Otro aspecto fundamental de la terapia génica es la duración de la expresión génica. Algunos enfoques buscan una expresión transitoria del gen terapéutico, mientras que otros apuntan a una expresión a largo plazo o incluso permanente. La duración de la expresión depende del vector utilizado, el tejido diana y la estrategia de administración (Nance & Duan, 2015).

La terapia génica puede administrarse por vía ex vivo o in vivo. En el enfoque ex vivo, las células se extraen del paciente, se modifican genéticamente en el laboratorio y luego se reintroducen en el cuerpo del paciente (Lim et al., 2018). Este enfoque permite una mayor eficiencia de transducción y un mejor control de la modificación genética, pero es técnicamente más desafiante y costoso.

Por otro lado, en la terapia génica in vivo, el vector que contiene el gen terapéutico se administra directamente al paciente, ya sea por vía sistémica o localizada (Nance & Duan, 2015). Este enfoque es menos invasivo y más escalable, pero enfrenta desafíos en términos de especificidad tisular y potencial respuesta inmune del huésped.

Un desafío importante en la terapia génica es la seguridad a largo plazo. Existe la preocupación de que la integración del vector en el genoma del huésped pueda conducir a eventos adversos, como la mutagénesis insercional y la activación de oncogenes (Chandler et al., 2017). Por lo tanto, se han desarrollado estrategias para mitigar estos riesgos, como el uso de vectores no integrativos y el diseño de vectores con perfiles de integración más seguros.

Además de los aspectos técnicos, la terapia génica también plantea consideraciones éticas y regulatorias únicas. Dado que implica la modificación del material genético humano, es esencial garantizar la seguridad, la eficacia y la accesibilidad de estos tratamientos innovadores (Lim et al., 2018). La participación de los pacientes, las familias y la sociedad en general en el proceso de toma de decisiones es crucial para abordar las preocupaciones éticas y garantizar la aceptación y la adopción de la terapia génica.

En el contexto de la DMD, la terapia génica ofrece la posibilidad de abordar la causa subyacente de la enfermedad al restaurar la expresión de la distrofina o introducir una versión modificada de la proteína que pueda cumplir su función. Aunque todavía hay desafíos por superar, los avances recientes en las tecnologías de transferencia génica y el conocimiento de la biología molecular de la DMD han abierto nuevas oportunidades para el desarrollo de terapias génicas efectivas y seguras para esta devastadora enfermedad.

Estrategias de terapia génica para la DMD

En los últimos años, se han explorado diversas estrategias de terapia génica para abordar la deficiencia de distrofina en la DMD. Estas estrategias se basan en diferentes enfoques moleculares y utilizan distintos vectores para entregar el material genético terapéutico a las células musculares afectadas. A continuación, se discuten algunas de las principales estrategias de terapia génica para la DMD.

Terapia génica con microdistrofina: Una de las estrategias más prometedoras y avanzadas en el desarrollo clínico es la terapia génica con microdistrofina. Esta estrategia implica la entrega de una versión truncada pero funcional del gen de la distrofina, conocida como microdistrofina, utilizando vectores virales adeno-asociados (AAV) (Duan, 2018).

La microdistrofina se diseña para incluir los dominios funcionales críticos de la distrofina, pero con una longitud de codificación reducida que permite su empaquetamiento en los vectores AAV. Aunque la microdistrofina no es una copia exacta de la distrofina completa, se ha demostrado que puede mejorar la función muscular y la estabilidad del sarcolema en modelos animales de DMD (Duan, 2018).

Varios ensayos clínicos han evaluado la seguridad y eficacia de la terapia génica con microdistrofina en pacientes con DMD. Los resultados preliminares han sido alentadores, con evidencia de expresión de microdistrofina y mejoras en la función muscular (Mendell et al., 2020), lo cual le otorgó en junio del 2023 la aprobación por la Administración de Alimentos y Medicamentos en Estados Unidos (FDA), como la primera terapia génica para el tratamiento de ciertos pacientes con Duchenne (Office of the Commissioner, 2023). Sin embargo, aún se necesitan estudios a largo plazo para evaluar la durabilidad de la expresión y los beneficios terapéuticos a lo largo del tiempo.

Terapia génica con minidistrofina: Similar a la estrategia de microdistrofina, la terapia génica con minidistrofina implica la entrega de una versión acortada pero funcional del gen de la distrofina utilizando vectores AAV. Sin embargo, la minidistrofina es ligeramente más larga que la microdistrofina e incluye más dominios funcionales de la proteína completa (Lim et al., 2018).

Estudios preclínicos han demostrado que la minidistrofina puede mejorar la función muscular y reducir la patología muscular en modelos animales de DMD (Lim et al., 2018). Actualmente, se están realizando ensayos clínicos para evaluar la seguridad y eficacia de la terapia génica con minidistrofina en pacientes con DMD.

Terapia génica con utrofina: La utrofina es una proteína estructuralmente similar a la distrofina y se ha propuesto como un posible objetivo terapéutico para la DMD. La terapia génica con utrofina implica la sobreexpresión de la proteína utrofina en las células musculares afectadas, con el objetivo de compensar la falta de distrofina (Guiraud et al., 2019).

Estudios en modelos animales han demostrado que la sobreexpresión de utrofina puede mejorar la función muscular y reducir la patología en la DMD (Guiraud et al., 2019). Se están realizando investigaciones para optimizar los vectores y las estrategias de entrega para la terapia génica con utrofina, y se espera que los ensayos clínicos en humanos comiencen en un futuro próximo.

Edición del genoma con CRISPR-Cas9: La edición del genoma con el sistema CRISPR-Cas9 es un enfoque innovador que permite la corrección precisa de mutaciones genéticas. En el contexto de la DMD, la edición del genoma con CRISPR-Cas9 se ha utilizado para corregir mutaciones específicas en el gen de la distrofina en modelos celulares y animales (Min et al., 2019).

La estrategia implica el diseño de ARN guía que dirige la nucleasa Cas9 a la ubicación específica de la mutación en el gen de la distrofina. Una vez allí, la Cas9 corta el ADN, permitiendo la inserción de la secuencia corregida a través de la reparación dirigida por homología (Min et al., 2019). Aunque todavía se encuentra en etapas preclínicas, la edición del genoma con CRISPR-Cas9 ofrece el potencial de una corrección permanente de la mutación subyacente en la DMD.

Terapia génica con oligonucleótidos antisentido: La terapia génica con oligonucleótidos antisentido (AON) es un enfoque que busca modular el empalme del ARN mensajero del gen de la distrofina para restaurar el marco de lectura y permitir la producción de una proteína distrofina parcialmente funcional (Lim et al., 2018).

Los AON son moléculas de ácido nucleico sintéticas diseñadas para unirse a secuencias específicas del pre-ARNm de la distrofina e inducir el salto de exones que contienen mutaciones que alteran el marco de lectura. Al saltar estos exones, se restaura el marco de lectura y se permite la producción de una proteína distrofina más corta pero funcional (Lim et al., 2018).

Varios AON dirigidos a diferentes exones del gen de la distrofina han sido evaluados en ensayos clínicos, con resultados variables en términos de eficacia y seguridad (Shimizu-Motohashi et al., 2019). Aunque la terapia con AON no corrige la mutación subyacente, ofrece una estrategia prometedora para mejorar la función muscular en pacientes con DMD.

Estas estrategias de terapia génica representan enfoques prometedores para abordar la deficiencia de distrofina en la DMD. Cada estrategia tiene sus propias ventajas y desafíos, y es probable que se requieran enfoques combinados o personalizados para optimizar los resultados terapéuticos. A medida que la investigación y los ensayos clínicos avanzan, se espera que la terapia génica desempeñe un papel cada vez más importante en el tratamiento de la DMD, ofreciendo esperanza a los pacientes y sus familias.

Desafíos y consideraciones futuras

A pesar de los avances significativos en el desarrollo de terapias génicas para la DMD, aún quedan desafíos importantes por superar. Estos desafíos abarcan aspectos técnicos, clínicos, regulatorios y éticos, y requerirán esfuerzos concertados de la comunidad científica, médica y de los pacientes para abordarlos.

Entrega eficiente del gen terapéutico: Uno de los mayores desafíos en la terapia génica para la DMD es la entrega eficiente del gen terapéutico a las células de los músculos afectados. Dado que la DMD afecta a múltiples grupos musculares en todo el cuerpo, se requiere una distribución sistémica del vector para lograr un beneficio terapéutico generalizado (Duan, 2018).

Los vectores virales adeno-asociados (AAV) han demostrado ser prometedores para la entrega sistémica, pero aún enfrentan limitaciones en términos de especificidad tisular y eficiencia de transducción (Lim et al., 2018). Se necesitan mejoras en el diseño de vectores, como la optimización de cápsides y promotores específicos de tejido, para mejorar la entrega del gen terapéutico a los músculos afectados.

Respuesta inmune del huésped: La respuesta inmune del huésped a los vectores virales y a la proteína distrofina expresada es otro desafío importante en la terapia génica para la DMD. Los pacientes con DMD pueden tener una exposición previa a los virus AAV, lo que resulta en anticuerpos neutralizantes que pueden inhibir la transducción eficiente del vector (Duan, 2018).

Además, la expresión de la proteína distrofina, que se considera un neoantígeno en pacientes con DMD, puede desencadenar una respuesta inmune que podría limitar la eficacia a largo plazo de la terapia génica (Lim et al., 2018). Se están investigando estrategias para modular la respuesta inmune, como la inmunosupresión transitoria y la selección de serotipos de AAV menos inmunogénicos, para abordar este desafío.

Seguridad a largo plazo: Garantizar la seguridad a largo plazo de las terapias génicas es de suma importancia, especialmente dado el potencial de efectos duraderos y posiblemente permanentes. Existe la preocupación de que la integración del vector en el genoma del huésped pueda conducir a eventos adversos, como la mutagénesis insercional y la activación de oncogenes (Chandler et al., 2017).

Aunque los vectores AAV tienen un perfil de seguridad favorable y se consideran predominantemente no integrativos, se necesita una vigilancia a largo plazo para evaluar plenamente los riesgos potenciales (Lim et al., 2018). El desarrollo de vectores con perfiles de integración más seguros y estrategias para limitar la integración del vector son áreas activas de investigación.

Producción y control de calidad de vectores: La producción a gran escala de vectores virales de alta calidad es otro desafío para la implementación generalizada de la terapia génica. Los procesos de fabricación deben ser robustos, reproducibles y escalables para satisfacer la demanda clínica (Clement & Grieger, 2016).

Además, se requieren métodos estandarizados de control de calidad para garantizar la pureza, potencia y seguridad de los vectores producidos. La optimización de los procesos de producción y el desarrollo de métodos de prueba estandarizados son áreas importantes de enfoque para superar este desafío.

Costo y accesibilidad: El costo de las terapias génicas es actualmente alto debido a la complejidad de la producción de vectores y los ensayos clínicos requeridos. Esto plantea preocupaciones sobre la accesibilidad y la asequibilidad de estas terapias para los pacientes con DMD (Lim et al., 2018).

Se necesitan esfuerzos para reducir los costos de producción, optimizar los procesos de fabricación y explorar modelos de precios y reembolso innovadores para garantizar que las terapias génicas estén disponibles para todos los pacientes que las necesiten, independientemente de su situación socioeconómica.

Consideraciones éticas y sociales: La terapia génica plantea consideraciones éticas y sociales únicas que deben abordarse. Estos incluyen cuestiones relacionadas con la edición del genoma, la equidad en el acceso a las terapias, la privacidad genética y el impacto a largo plazo en la sociedad (Lim et al., 2018).

Es esencial involucrar a los pacientes, las familias, los profesionales de la salud y la sociedad en general en el proceso de toma de decisiones para abordar estas consideraciones éticas y garantizar que el desarrollo y la implementación de las terapias génicas se alineen con los valores y las necesidades de la comunidad de la DMD.

Desarrollo de pautas y estándares regulatorios: A medida que las terapias génicas para la DMD avanzan en los ensayos clínicos y se acercan a la aprobación regulatoria, es crucial desarrollar pautas y estándares claros para su evaluación y supervisión. Las agencias reguladoras, como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), desempeñan un papel clave en la definición de los requisitos para la aprobación y la vigilancia posterior a la comercialización de estas terapias innovadoras.

Se necesitarán marcos regulatorios adaptables que equilibren la necesidad de evidencia sólida de seguridad y eficacia con la urgencia de poner a disposición tratamientos transformadores para los pacientes con DMD. La colaboración entre las agencias reguladoras, la industria, la academia y las organizaciones de pacientes será esencial para desarrollar enfoques regulatorios apropiados.

Integración con el manejo estándar de la atención: A medida que las terapias génicas se convierten en una realidad para los pacientes con DMD, será importante integrarlas en el paradigma actual de manejo de la atención. Esto requerirá la educación y capacitación de los profesionales de la salud en la administración y monitoreo de las terapias génicas, así como la adaptación de las pautas de tratamiento y los algoritmos de manejo clínico (Lim et al., 2018).

Además, será crucial considerar cómo las terapias génicas se combinarán con las terapias existentes, como los corticosteroides y las intervenciones de soporte, para optimizar los resultados de los pacientes. La integración sin problemas de las terapias génicas en el continuo de atención requerirá una colaboración multidisciplinaria y una comunicación clara entre los proveedores de atención médica.

Investigación y desarrollo continuos: A pesar de los avances significativos, aún queda mucho por aprender y mejorar en el campo de la terapia génica para la DMD. La investigación continua y el desarrollo serán fundamentales para abordar los desafíos actuales y explorar nuevas estrategias terapéuticas.

Áreas clave para la investigación futura incluyen la mejora de los vectores y los sistemas de entrega, el desarrollo de enfoques más específicos y personalizados, la exploración de terapias combinadas y la comprensión de los mecanismos subyacentes a la respuesta inmune y la seguridad a largo plazo. La colaboración entre la academia, la industria y las organizaciones de pacientes será esencial para impulsar la innovación y acelerar el progreso en este campo en rápida evolución.

Participación y empoderamiento del paciente: Finalmente, es fundamental reconocer el papel central de los pacientes y las familias afectadas por la DMD en el desarrollo y la implementación de terapias génicas. La participación activa y el empoderamiento de la comunidad de pacientes deben ser una prioridad en todos los aspectos del proceso, desde la investigación y el diseño de ensayos clínicos hasta la toma de decisiones regulatorias y el acceso a las terapias.

Las organizaciones de pacientes y los defensores desempeñan un papel vital en la promoción de la conciencia, la recaudación de fondos para la investigación y el apoyo a los pacientes y las familias a lo largo de su viaje con la DMD. Su perspectiva y experiencia únicas deben ser valoradas e incorporadas en los esfuerzos continuos para hacer realidad la promesa de la terapia génica para la DMD.

En conclusión, aunque la terapia génica ofrece un enorme potencial para transformar el tratamiento de la DMD, quedan desafíos importantes por superar. Abordar estos desafíos requerirá un esfuerzo concertado y colaborativo de todas las partes interesadas, desde investigadores y médicos hasta reguladores, fabricantes y, lo que es más importante, pacientes y familias. Con dedicación, innovación y un compromiso inquebrantable con la mejora de la vida de los afectados por la DMD, el campo de la terapia génica continuará avanzando, brindando esperanza y promesa de un futuro más brillante para esta comunidad valiente y resistente.

4. MARCO METODOLÓGICO

La investigación sobre los avances recientes en terapia génica para el tratamiento de la distrofia muscular de Duchenne (DMD) se realizó mediante un enfoque cualitativo, utilizando una combinación de revisión documental exhaustiva y entrevistas semiestructuradas con expertos en el campo. Este enfoque permitió una comprensión profunda y matizada de los desarrollos actuales, los desafíos y las perspectivas futuras de la terapia génica para la DMD.

Diseño de la investigación

El diseño de la investigación fue un estudio cualitativo exploratorio, que constó de dos componentes principales:

Revisión documental: Se llevó a cabo una revisión exhaustiva de la literatura científica relevante, incluyendo artículos de investigación, revisiones, informes clínicos y pautas de tratamiento relacionadas con la terapia génica para la DMD. Se utilizaron bases de datos médicas y científicas, como PubMed, Scopus, Web of Science y Cochrane Library, para identificar publicaciones pertinentes. Hubo limitaciones de tiempo, dadas las fechas límites de entrega.

La estrategia de búsqueda incluyó términos clave como «distrofia muscular de Duchenne», «terapia génica», «vectores virales», «microdistrofina», «minidistrofina», «edición del genoma», «CRISPR-Cas9», «ensayos clínicos» y «desafíos». Se aplicaron criterios de inclusión y exclusión para seleccionar los estudios más relevantes y de alta calidad.

Los datos extraídos de la revisión documental se analizaron temáticamente, identificando patrones, tendencias y conceptos clave relacionados con los avances recientes, los enfoques terapéuticos, los resultados clínicos y los desafíos en la terapia génica para la DMD. Este análisis proporcionó una base sólida de conocimientos y contexto para las entrevistas con expertos.

Entrevistas semiestructuradas con expertos: Se realizaron entrevistas semiestructuradas con expertos en el campo de la terapia génica y la DMD para obtener información detallada y perspectivas únicas sobre los avances, desafíos y direcciones futuras. El fin de estas entrevistas era corroborar los datos recolectados a través de la revisión documental, podrá encontrar las entrevistas en anexos, desojes del glosario. Los participantes incluyeron médicos especialistas en genética y en terapia génica para la DMD.

Se desarrolló una guía de entrevista que abarcó temas clave, como los enfoques terapéuticos actuales, los resultados de ensayos clínicos, los desafíos técnicos y regulatorios, las consideraciones éticas y sociales, y las perspectivas futuras. Las entrevistas se realizaron de manera virtual.

Las entrevistas fueron grabadas, transcritas y analizadas temáticamente. Se identificaron patrones, temas emergentes y perspectivas comunes y divergentes entre los expertos. Los datos de las entrevistas se triangularon con los hallazgos de la revisión documental para obtener una comprensión integral y validada de los avances y desafíos en la terapia génica para la DMD y tener certeza de la información recolectada a través de la revisión documental.

Selección de participantes

Los participantes para las entrevistas semiestructuradas se seleccionaron utilizando un muestreo intencional y de bola de nieve. Se identificaron expertos iniciales en terapia génica y DMD a través de la revisión de la literatura y las redes profesionales. Estos expertos fueron invitados a participar en el estudio y se les pidió que recomendaran a otros expertos relevantes en el campo.

Se buscó una muestra diversa de participantes, que representara diferentes disciplinas (por ejemplo, investigación básica, medicina clínica, industria farmacéutica), regiones geográficas y perspectivas. El tamaño de la muestra se determinó por la saturación de datos, es decir, cuando no surgieron nuevos temas o perspectivas de las entrevistas adicionales.

Análisis de datos

Los datos recopilados a través de la revisión documental y las entrevistas semiestructuradas se analizaron utilizando un enfoque de análisis temático. Los pasos clave en el proceso de análisis incluyeron:

  • Familiarización con los datos: Los investigadores se sumergieron en los datos, leyendo y releyendo las transcripciones de las entrevistas y los documentos seleccionados para obtener una comprensión general del contenido.
  • Codificación inicial: Se asignaron códigos preliminares a segmentos de datos relevantes, identificando conceptos, ideas y patrones iniciales. La codificación fue guiada por los objetivos de investigación y permitió la flexibilidad para que surgieran temas nuevos e inesperados.
  • Búsqueda de temas: Los códigos se agruparon y organizaron en temas potenciales, buscando patrones, relaciones y significados más amplios en los datos. Los temas fueron revisados y refinados iterativamente para garantizar su coherencia y relevancia.
  • Revisión de temas: Los temas fueron revisados en relación con los extractos de datos codificados y el conjunto de datos completo. Se crearon mapas temáticos para visualizar las relaciones entre temas y subtemas.
  • Definición y nombre de temas: Se realizó un análisis detallado de cada tema, identificando su esencia y alcance. Los temas se nombraron de manera concisa y descriptiva para capturar su contenido y significado.
  • Redacción del informe: Los hallazgos se presentaron en un informe coherente y lógico, entretejiendo extractos ilustrativos de los datos con un análisis interpretativo. El informe destacó los avances clave, los desafíos y las direcciones futuras en la terapia génica para la DMD, y relacionó los hallazgos con la literatura existente.

Durante todo el proceso de análisis, se emplearon técnicas para mejorar la rigurosidad y la confiabilidad, como la verificación de miembros (compartir hallazgos preliminares con los participantes para obtener comentarios), la triangulación de fuentes de datos (comparar hallazgos de diferentes fuentes) y la reflexividad del investigador (reconocer y reflexionar sobre los sesgos y suposiciones personales).

Consideraciones éticas

El estudio se llevó a cabo de acuerdo con los principios éticos establecidos para la investigación en salud, incluyendo el respeto por las personas, la beneficencia y la justicia. Se obtuvo la aprobación ética del Gimnasio Campestre antes de iniciar el estudio.

Todos los participantes proporcionaron su consentimiento informado antes de participar en las entrevistas. Se les informó sobre el propósito del estudio, los posibles riesgos y beneficios, y su derecho a retirarse en cualquier momento. Se tomaron medidas para proteger la privacidad y confidencialidad de los participantes, incluyendo el uso de identificadores codificados y el almacenamiento seguro de los datos.

Los resultados del estudio se comunicaron de manera precisa y transparente, reconociendo las limitaciones y evitando la generalización excesiva. Se tomaron precauciones para evitar la identificación de los participantes individuales en los informes y publicaciones.

Limitaciones y fortalezas

Este estudio tuvo varias fortalezas, incluyendo su enfoque cualitativo en profundidad, que permitió una exploración rica y matizada de los avances, desafíos y perspectivas futuras en la terapia génica para la DMD. La combinación de una revisión documental exhaustiva y entrevistas con expertos proporcionó una comprensión integral y validada del tema.

Sin embargo, también hubo limitaciones a considerar. La investigación cualitativa es inherentemente subjetiva y puede estar influenciada por los sesgos y las interpretaciones de los investigadores. Se tomaron medidas para mitigar esto, como la reflexividad del investigador y la verificación de miembros, pero fue imposible eliminar por completo la subjetividad.

Además, el estudio se basó en una muestra intencional de expertos, lo que pudo limitar la generalización de los hallazgos a la comunidad más amplia de investigadores y médicos involucrados en la terapia génica para la DMD. Sin embargo, se hizo un esfuerzo para incluir una muestra diversa y representativa de participantes.

A pesar de estas limitaciones, se espera que este estudio haya proporcionado información valiosa y perspectivas únicas sobre el estado actual, los desafíos y las direcciones futuras de la terapia génica para la DMD, con el potencial de informar la investigación, la práctica clínica y las políticas en este campo en rápida evolución.

5. DISCUSIÓN Y ANÁLISIS DE RESULTADOS

La terapia génica ha surgido como un enfoque prometedor para el tratamiento de la distrofia muscular de Duchenne (DMD), ofreciendo el potencial de abordar la causa subyacente de la enfermedad al restaurar la expresión de la proteína distrofina. Los avances recientes en la investigación y los ensayos clínicos han arrojado luz sobre la eficacia, la seguridad y los desafíos asociados con las diversas estrategias de terapia génica para la DMD.

Uno de los enfoques más destacados es la terapia génica con microdistrofina, que implica la entrega de una versión truncada pero funcional del gen de la distrofina utilizando vectores virales adeno-asociados (AAV). Los ensayos clínicos han demostrado resultados alentadores, con evidencia de expresión sostenida de microdistrofina y mejoras en la función muscular en pacientes con DMD (Mendell et al., 2020).

En el ensayo clínico de fase I/II realizado por Mendell et al. (2020), se administró una única infusión intravenosa de un vector AAV que contenía el gen de la microdistrofina a cuatro pacientes con DMD. Después de un año, los pacientes mostraron una expresión robusta y sostenida de microdistrofina en los músculos esqueléticos, con niveles que alcanzaron el 81.2% de los niveles de distrofina en individuos sanos. Además, se observaron mejoras significativas en la función muscular, incluyendo aumentos en la distancia recorrida en la prueba de caminata de 6 minutos y reducciones en los niveles séricos de creatina quinasa, un marcador de daño muscular.

Estos resultados son prometedores y sugieren que la terapia génica con microdistrofina puede proporcionar beneficios terapéuticos significativos a los pacientes con DMD. Sin embargo, se necesitan seguimientos a largo plazo que permitan valorar el tratamiento y su eficacia en el tiempo.

Otra estrategia de terapia génica que ha generado interés es la edición del genoma con CRISPR-Cas9. Esta técnica permite la corrección precisa de mutaciones específicas en el gen de la distrofina, potencialmente restaurando la expresión de la proteína completa y funcional. Estudios preclínicos en modelos celulares y animales de DMD han demostrado la viabilidad de este enfoque (Min et al., 2019).

Min et al. (2019) utilizaron CRISPR-Cas9 para corregir una mutación en el exón 23 del gen de la distrofina en ratones mdx, un modelo animal de DMD. Después de la administración sistémica de los componentes de CRISPR-Cas9 utilizando vectores AAV, los ratones mostraron una restauración significativa de la expresión de distrofina en los músculos esqueléticos y cardíacos, acompañada de mejoras en la función muscular y reducciones en la patología muscular.

Aunque estos resultados son alentadores, la edición del genoma con CRISPR-Cas9 todavía se encuentra en etapas preclínicas y enfrenta desafíos significativos antes de su aplicación clínica. Estos incluyen preocupaciones sobre la seguridad a largo plazo, la especificidad de la edición y la eficiencia de la entrega in vivo. Se necesita más investigación para optimizar y refinar esta tecnología antes de avanzar a ensayos clínicos en humanos.

Además de la eficacia, la seguridad es una consideración primordial en el desarrollo de terapias génicas para la DMD. Aunque los vectores AAV tienen un perfil de seguridad generalmente favorable, se han informado algunos eventos adversos en ensayos clínicos, incluyendo respuestas inmunitarias y toxicidad hepática (Lim et al., 2018). Es crucial monitorear de cerca y manejar adecuadamente estos eventos adversos para garantizar la seguridad de los pacientes.

Otro desafío importante es la entrega eficiente del gen terapéutico a las células de los músculos afectados. Dado que la DMD afecta a múltiples grupos musculares en todo el cuerpo, se requiere una distribución sistémica del vector para lograr un beneficio terapéutico generalizado. Los estudios han explorado diferentes vías de administración, como la infusión intravenosa y la administración intramuscular localizada, con diversos grados de éxito (Duan, 2018).

Un área de investigación activa es el desarrollo de vectores mejorados y estrategias de entrega más específicas para dirigirse a los músculos afectados al tiempo que se minimiza la exposición a tejidos no deseados. Esto incluye el diseño de cápsides de AAV más eficientes y específicos del músculo, así como el uso de promotores específicos del tejido para controlar la expresión transgénica (Lim et al., 2018).

Además de los aspectos técnicos, la terapia génica para la DMD plantea consideraciones éticas y sociales importantes. Dado que actualmente no existe una cura para la DMD, existe una necesidad apremiante de desarrollar terapias efectivas. Sin embargo, también es esencial garantizar que estas terapias sean seguras, accesibles y se desarrollen de manera ética.

La participación de los pacientes y las familias afectadas por la DMD en el proceso de investigación y desarrollo es fundamental. Sus perspectivas y prioridades deben tenerse en cuenta al diseñar ensayos clínicos, evaluar los resultados y tomar decisiones sobre el acceso a las terapias. Además, se deben abordar cuestiones de equidad y asequibilidad para garantizar que las terapias génicas estén disponibles para todos los pacientes que las necesiten, independientemente de su situación socioeconómica.

Mirando hacia el futuro, la terapia génica para la DMD sigue siendo un campo en rápida evolución con un potencial significativo. A medida que la investigación avanza, se espera que surjan nuevos enfoques y mejoras en las estrategias existentes. La combinación de terapia génica con otras modalidades terapéuticas, como los fármacos de lectura de codones y las terapias basadas en células madre, puede ofrecer beneficios sinérgicos y mejorar aún más los resultados para los pacientes con DMD.

Sin embargo, es importante reconocer que la terapia génica no es una solución única y que se requerirán esfuerzos continuos en múltiples frentes para abordar plenamente las complejidades de la DMD. Esto incluye avances en el diagnóstico temprano, mejoras en el manejo de la atención estándar, desarrollo de biomarcadores para monitorear la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento, y un mayor apoyo psicosocial para los pacientes y las familias.

En conclusión, los avances recientes en la terapia génica para la DMD han generado un entusiasmo significativo y han abierto nuevas posibilidades para tratar esta devastadora enfermedad. Si bien se han logrado progresos prometedores, quedan desafíos importantes por superar, incluyendo la optimización de los vectores y la entrega, la demostración de la seguridad y eficacia a largo plazo, y la garantía de un acceso equitativo a estas terapias innovadoras.

Se necesita más investigación y colaboración continua entre científicos, médicos, pacientes, familias y otras partes interesadas para aprovechar al máximo el potencial de la terapia génica y brindar esperanza a la comunidad de la DMD. Con dedicación, innovación y un compromiso inquebrantable con la mejora de la vida de los pacientes, el campo de la terapia génica para la DMD seguirá avanzando, acercándonos cada vez más a un futuro en el que esta enfermedad pueda ser efectivamente tratada o incluso curada.

6 CONCLUSIONES Y DIRECCIONES FUTURAS

La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad genética devastadora que afecta a miles de niños y familias en todo el mundo. A pesar de los avances en el manejo de la atención médica, la DMD sigue siendo una condición progresiva y debilitante sin una cura definitiva. Sin embargo, los desarrollos recientes en terapia génica han abierto nuevas y emocionantes posibilidades para abordar la causa subyacente de la enfermedad y potencialmente transformar el panorama del tratamiento.

Esta investigación ha explorado en profundidad los avances más recientes en terapia génica para el tratamiento de la DMD, con un enfoque particular en las estrategias de microdistrofina, edición del genoma y otras innovaciones prometedoras. A través de una revisión exhaustiva de la literatura científica y entrevistas con expertos líderes en el campo, hemos obtenido una comprensión integral del estado actual de la terapia génica para la DMD, los desafíos que enfrenta y las direcciones futuras para la investigación y la aplicación clínica.

Uno de los hallazgos clave de esta investigación es el potencial transformador de la terapia génica con microdistrofina para mejorar la función muscular y la calidad de vida de los pacientes con DMD. Los ensayos clínicos iniciales han demostrado resultados prometedores, con evidencia de expresión sostenida de microdistrofina y mejoras en los parámetros funcionales después de una sola administración del vector terapéutico. Estos hallazgos brindan esperanza de que la terapia génica pueda cambiar significativamente el curso de la enfermedad y mejorar los resultados a largo plazo para los pacientes con DMD.

Sin embargo, también se han identificado desafíos importantes que deben abordarse para realizar plenamente el potencial de la terapia génica. Estos incluyen la optimización de los vectores y los sistemas de administración para mejorar la eficiencia y la especificidad de la transferencia génica, la evaluación de la seguridad a largo plazo, la escala de fabricación y la accesibilidad de estas terapias innovadoras. Superar estos desafíos requerirá esfuerzos concertados de investigación, colaboración multidisciplinaria y apoyo continuo de todas las partes interesadas.

Mirando hacia el futuro, hay varias direcciones prometedoras para avanzar en el campo de la terapia génica para la DMD. Una área clave de interés es el desarrollo de enfoques más personalizados que tengan en cuenta la heterogeneidad genética y fenotípica de la enfermedad. Esto podría implicar el diseño de terapias génicas adaptadas a mutaciones específicas, así como la identificación de biomarcadores para estratificar a los pacientes y optimizar las estrategias de tratamiento.

Otra dirección importante es la exploración de terapias combinadas que integren la terapia génica con otras modalidades terapéuticas, como los fármacos de lectura de codones, los moduladores del empalme y las terapias basadas en células madre. El potencial sinérgico de estos enfoques combinados podría mejorar aún más la eficacia y abordar las diversas manifestaciones de la DMD de una manera más integral.

Además, es crucial fomentar la participación y el empoderamiento continuos de los pacientes y las familias afectadas por la DMD en el proceso de investigación y desarrollo de terapias génicas. Sus perspectivas, prioridades y experiencias vividas deben ser fundamentales para guiar los esfuerzos de investigación, el diseño de ensayos clínicos y las decisiones de acceso y asequibilidad. La colaboración significativa y la asociación con la comunidad de pacientes serán fundamentales para garantizar que las terapias génicas aborden las necesidades y preocupaciones más apremiantes de aquellos a quienes están destinadas a ayudar.

Para realizar el potencial de la terapia génica para la DMD, también se requerirán avances continuos en los marcos regulatorios y éticos. Esto implica el desarrollo de pautas y estándares claros para la evaluación y aprobación de terapias génicas, asegurando al mismo tiempo flexibilidad para adaptarse a este campo dinámico y en rápida evolución. También serán esenciales los esfuerzos para abordar las consideraciones éticas, como la equidad en el acceso, la privacidad genética y el impacto social a largo plazo de estas terapias innovadoras.

En última instancia, el éxito de la terapia génica para la DMD dependerá de la colaboración sostenida y el compromiso de todas las partes interesadas, desde investigadores y médicos hasta pacientes, familias, financiadores y responsables políticos. Solo a través de un esfuerzo unificado y dedicado podremos aprovechar plenamente el potencial de estas terapias transformadoras y brindar una nueva era de esperanza y posibilidades para la comunidad de la DMD.

En conclusión, los avances recientes en terapia génica para la DMD representan un progreso extraordinario y brindan una perspectiva alentadora para el futuro del tratamiento de esta devastadora enfermedad. Si bien quedan obstáculos por superar, el impulso actual en la investigación y el desarrollo, junto con la pasión y dedicación de la comunidad de la DMD, sugieren que estamos en el umbral de una nueva era en la atención y el manejo de esta afección.

Al priorizar la investigación continua, la colaboración multidisciplinaria, la participación de los pacientes y las consideraciones éticas, podemos avanzar colectivamente hacia un futuro en el que la terapia génica se convierta en una realidad para los pacientes con DMD, mejorando drásticamente su calidad de vida y ofreciendo esperanza donde antes había muy poca. El camino por delante puede ser desafiante, pero con perseverancia, innovación y un compromiso inquebrantable, el potencial de la terapia génica para transformar vidas está al alcance.

Los desarrollos recientes en terapia génica han abierto nuevas y emocionantes posibilidades para abordar la causa subyacente de la enfermedad y potencialmente transformar el panorama del tratamiento.

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