Categoría: Investigación en Problemáticas Sociales

Artículo original

Análisis del gasto público y determinantes de la oferta durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973)

Simón Palacio Romero
 
Estudiante Gimnasio Campestre

Correspondencia para el autor:
simon.palacio@campestre.edu.co

Recibido: 15 de octubre de 2025

Aceptado: 5 de noviembre de 2025

Table of Contents
RESUMEN

En este artículo se analizan los factores que restringieron la capacidad productiva en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) y cómo contribuyeron a la ineficiencia del sector público, así como a su crecimiento económico. Desde una perspectiva teórica e histórica, se examinan las políticas fiscales y monetarias implementadas durante este período. También, se analizan políticas complementarias como controles de precios y nacionalizaciones con el fin de entender su impacto sobre la oferta agregada. Concluimos que la falta de asignación eficiente de los recursos, la emisión monetaria descontrolada y las intervenciones estatales afectaron negativamente a la economía chilena, demostrando que la simple existencia de gasto público no garantiza el crecimiento económico si no está acompañado de un escenario favorable para la producción y la inversión.

Palabras clave: Gasto público, ineficiencia económica, política fiscal, inflación, incentivos económicos, macroeconomía.

ABSTRACT

This article analyzes the factors that restricted the Chilean productive activity and lead to the inefficiency of public spending in Chile during the Unidad Popular government (1970-1973),  Using a mixed approach, that have historical sources, economic data, and macroeconomic theories it was found that public spending was ineffective due to its incorrect allocation and financing through monetary issuance, which generated inflation and discouraged private investment. Additionally, it was important to analyze complementary policies such as price controls and nationalizations to understand better why economic growth wasn’t possible during this period.

Key Words: Public spending, economic inefficiency, fiscal policy, inflation, private investment.

La política económica aplicada en Chile entre 1970 y 1973 se basó en: (1) postulados keynesianos que promovían el gasto público como herramienta de estímulo económico y (2) un modelo socialista que buscaba la nacionalización de sectores estratégicos y profundizar la reforma agraria.

Salvador Allende durante su desfile inaugural, el 3 de noviembre de 1970 (crédito de la foto: Naul Ojeda)
INTRODUCCIÓN

A finales de la década de 1960, Chile enfrentó una profunda crisis social caracterizada por una marcada desigualdad, concentración de la tierra, y bajo crecimiento económico. El gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964- 1970), bajo el lema de «Revolución en Libertad», intentó reformas moderadas como una reforma agraria y ciertos avances en educación y salud. Sin embargo, estas reformas resultaron insuficientes para los sectores populares de izquierda, quienes creían que el modelo económico capitalista seguía beneficiando a una élite privilegiada y exigían transformaciones más profundas. En este contexto de creciente polarización y radicalización, Salvador Allende, un médico y político socialista, asumió la presidencia el 3 de noviembre de 1970, después de ganar las elecciones como candidato de la coalición de izquierda Unidad Popular (U.P) con el 36,6% de los votos. Su gobierno implementó la llamada «vía chilena al socialismo», un intento para describir sus planes de transición hacia un Chile socialista que prometía una transformación estructural y profunda. La política económica aplicada en Chile entre 1970 y 1973 se basó en: (1) postulados keynesianos que promovían el gasto público como herramienta de estímulo económico y (2) un modelo socialista que buscaba la nacionalización de sectores estratégicos y profundizar la reforma agraria. Estos pilares se apoyaron en la idea de que Chile estaba operando por debajo de su potencial productivo, se consideraba que existía una alta cantidad de capacidad no utilizada y alto desempleo lo cual se debía solucionar con mayor gasto público para complementar los salarios reales (Larraín & Meller, 1991).

A pesar de que la política económica inicialmente mostró resultados prometedores al aumentar el PIB (9,4 en 1971) su falta de sostenibilidad a largo plazo se evidenció con el decrecimiento económico e inflación. A priori parece que el gasto público puede hacer crecer la actividad económica, sin embargo, cuando la producción no puede seguirle el ritmo a la demanda agregada se generan escenarios inflacionarios. 

“Ante la ausencia de estímulos al ahorro, a la inversión, al trabajo duro, la simple expansión presupuestal enfocados solamente hacia la demanda agregada no produce un permanente aumento en la actividad económica, sino que puede resultar por el contrario en inflación” (Bechter, 1982)

Esto plantea limitaciones del modelo keynesiano y socialista y deja en evidencia que en Chile la ausencia de un entorno favorable para la inversión impidió que el gasto público lograra su objetivo de estimular la economía. Esto lleva a sugerir la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué factores restringieron la capacidad productiva en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), y de qué manera contribuyeron a la ineficiencia del gasto público como herramienta de estimulación económica?

El objetivo de este artículo es analizar los elementos que influyeron en la efectividad de la política económica del gobierno de Salvador Allende en Chile entre 1970-1973. Se analiza la política fiscal, la financiación del gasto, el efecto de los controles de precios, y nacionalizaciones con el fin de determinar los factores que hacen verdaderamente efectivo el gasto para la formulación de nuevas políticas en el futuro. También, se busca relacionar un modelo teórico (keynesianismo) con la realidad, con el propósito de determinar cuándo son aplicables los conceptos de este modelo y cundo no.

MARCO TEÓRICO

El análisis de la política fiscal de Chile se sustenta en la teoría keynesiana y la teoría del gasto público. Las ideas del Keynesianismo ofrecen una justificación teórica para las políticas del Gobierno de Salvador Allende. John Maynard Keynes propuso en su teoría general que, en tiempos de recesión, el sector privado no es capaz de generar suficiente demanda para mantener el pleno empleo y la actividad económica. En estos casos, el gobierno debe intervenir aumentando el gasto público. Este economista introduce el concepto de la propensión marginal a consumir decreciente que establece una relación positiva entre ahorro e ingreso. Esto significa que cuando el ingreso aumenta el ahorro también lo hace, lo que causa que los hogares consuman cada vez menos y es por esta razón que la inversión del sector privado debe compensar la merma del consumo para hacer crecer la actividad económica. De lo contrario, se genera un excedente de producción que no va a ser consumido, lo que obliga a los empresarios a reducir la oferta para evitar pérdidas.

“el bosquejo de nuestra teoría puede expresarse como sigue: cuando la ocupación aumenta también el ingreso agregado real de la comunidad; la psicología de ésta es tal que cuando el ingreso real agregado aumenta, el consumo agregado crece, pero no tanto como el ingreso. (…). En consecuencia, para justificar cualquier cantidad dada de ocupación, debe existir cierto volumen de inversión que baste para absorber el excedente que arroja la producción total sobre lo que la comunidad decide consumir cuando la ocupación se encuentra a dicho nivel; porque a menos de que exista este volumen de inversión, los ingresos de los empresarios serán menores que los requeridos para inducirlos a ofrecer la cantidad de ocupación de que se trate” (Keynes, 2003, p.57)

El problema es que en tiempos de recesión el sector privado no tiene los incentivos para destinar sus recursos a inversiones y absorber ese excedente debido a que en una economía con altos niveles de ingreso las empresas no ven necesario invertir en capital porque ya han acumulado fábricas, maquinaria, infraestructura, etc. Como señala Keynes (2003):

“pero falta lo peor: no solamente es más débil la propensión marginal a consumir en una comunidad rica, sino que, debido a que la acumulación de capital es ya grande, las oportunidades para nuevas inversiones son menos atractivas” (p.61)

Esto se explica con mayor claridad en el capítulo “la eficiencia marginal del capital”, donde Keynes (2003) destaca que el volumen de inversión depende de la eficiencia marginal del capital, o lo que él define como el beneficio esperado por un empresario al invertir en capital en comparación con su costo de adquisición.

“la relación entre el rendimiento probable de un bien de capital y su precio de oferta o de reposición, es decir, la que hay entre el rendimiento probable de una unidad más de esa clase de capital y el costo de producirla” (Keynes, 2003, p.147)

El volumen de inversión es decreciente porque las oportunidades rentables disminuyen a medida que la sociedad se hace rica, segun el autor las primeras inversiones son las más rentables y a medida que se invierte más en un determinado activo los proyectos que quedan disponibles son los que ofrecen un menor retorno porque las nuevas unidades aportan menor utilidad. Keynes (2003) agrega “si aumenta la inversión en un cierto tipo de capital durante algun periodo, la eficiencia marginal de este tipo de capital se reducirá a medida que aquella inversión aumente” (p. 147-148)

 

El modelo renta gasto es el modelo Matemático y teórico que soporta las ideas de Keynes y es muy común en los libros de macroeconomía. De acuerdo con Santos & Blázquez (2018) en una economía cerrada el mercado de bienes en equilibrio se ve matemáticamente y se simplifica de la siguiente manera:

(Y) es el nivel de renta o producción y para alcanzar el equilibrio esta debe ser igual a la demanda agregada (D)

A su vez, la demanda agregada está compuesta por el consumo de los hogares (C), la inversión de las empresas (I), y el gasto del gobierno (G).

observamos que la inversión y el gasto son exógenas al modelo (ya vienen dadas), pero el consumo está definido como:

Donde el consumo (C) es igual al consumo autónomo C0 (el nivel de consumo que una persona realiza independientemente de sus ingresos), más la propensión marginal a consumir (c1) multiplicando al término de la renta disponible (Y-T), donde Y es la renta y el término (T) representa a los impuestos.

Sustituyendo C y distribuyendo quedaría:

Pasando los términos de Y al lado izquierdo quedaría:

Y factorizando podemos afirmar que:

Despejando (Y) obtenemos:

Lo que podemos reescribir como:

Podemos concluir entonces que aumentar G es efectivo para aumentar el PIB (renta) pues lo hará en 1/(1-c1) unidades, dando como resultado la ecuación del multiplicador:

Donde:

Δ𝑦= cambio en la renta (ingreso nacional)

Δ𝐺 = cambio en el gasto público (reducción o aumento del gasto)

Que indica cuanto se incrementa la renta por cada unidad de aumento en el gasto público.

Finalmente la visión Keynesiana también puede entenderse dividiendo todos los términos por (Y) para expresar la relación de la renta con cada componente de la demanda (Milei, 2018)

Si C/Y es decreciente y 1/Y no aumenta, entonces debe ser el termino G/Y el que que evite el estancamiento.

Al ser un modelo del corto plazo el equilibrio (Y=D) no se da a través de cambios en los precios, sino por cambios en la cantidad de producción. Es fundamental entender esto porque la teoría del gasto público no solo se centra en cuanto debe gastar el gobierno, sino que también considera el cómo y dónde. Uno de sus principales objetivos es la asignación eficiente de los recursos. Es necesario abordar la teoría del gasto público más allá del modelo renta gasto para ver cómo el estado puede gastar y tener un efecto positivo en la producción en vez de retraerla. El economista Juan Camilo Restrepo (2020), exministro de hacienda y crédito público de Colombia analiza el gasto público y explica que no es lo mismo el gasto público en inversión, salud y educación que el gasto público en burocracia. Esto quiere decir, que no basta solamente con gastar, sino que también importa a dónde se destina el gasto y a qué sectores. Destaca que el problema no es de carencia de recursos sino de mala asignación de estos.

La teoría keynesiana que utilizó la Unidad Popular solo se enfocó en lado de la demanda, pero para poder analizar la política fiscal en los resultados se necesita analizar también el lado de la oferta agregada. Debe haber un aumento proporcional de esta última, de lo contrario el efecto no será aumento en la actividad económica sino inflación por demanda:

“al haber más dinero disponible por parte de las familias, las empresas o el mismo gobierno, seguramente se elevará la demanda agregada del país, y si esta excedea la capacidad productiva de la economía (es decir, la oferta), se presionarán al alza los precios pagados por los consumidores, resultando en una inflación por demanda.” (Banco de la República, 2022)

Adicionalmente, se usa la investigación de Bechter (1982) para la FED, en la que explica que la oferta agregada depende de: “(1) el tamaño de la población, (2) el tamaño del stock del capital productivo, (3) el estado de la tecnología, (4) la tasa de impuestos al ingreso y (5) las expectativas de inflación” Es decir, cualquier inversión del estado que aumente el stock productivo va a desplazar la curva de oferta hacia la derecha, aumentando la capacidad productiva y la producción sin aumentar el nivel de precios. 

El modelo AD-AS (aggregate demand aggregate supply) respalda esta importante idea a la hora de analizar los resultados porque representa el desplazamiento de la curva de oferta y su impacto sobre la producción y el nivel de precios. En el grafico 1 esto se representa pasando de la curva SRAS0 a la curva SRAS1, podemos ver que después de esto la economía pasa de un  equilibrio inicial E₀, con nivel de precios P₀ y producción Y₀, hacia el equilibrio E₁ y donde se alcanza una mayor producción (Y1) con un nivel de precios más bajo (P1).

Gráfico 1. Efectos de la inversión productiva sobre la oferta agregada

Tomado de: Rice University (2020). https://openoregon.pressbooks.pub/socialprovision ing2/chapter/shifts-in-aggregate-supply/

Además de esto, a la hora de discutir los resultados es importante tener en cuenta autores que han hablado sobre controles de precios y socialismo. Para los controles de precios se analiza el libro «4000 años de controles de precios y salarios» de Robert L. Schuettinger y Eamonn F. Butler. Según los autores, los controles de precios retraen la producción por una razón importante. Cuando los precios se fijan por debajo del nivel de mercado, los productores no pueden obtener ganancias. Esto reduce los incentivos para que las empresas continúen produciendo bienes o servicios, ya que no pueden cubrir sus costos ni obtener beneficios altos. Si no hay expectativa de ganancias, las empresas tienen que reducir la producción o incluso cerrar sus operaciones. Esto disminuye el Stock de capital ya que no hay inversiones para maquinaria, trabajadores, herramientas, etc. Por otro lado, las contribuciones de la Escuela Austriaca en materia de cálculo económico y socialismo nos pueden brindar  una explicación coherente sobre por qué decrece la producción bajo este sistema económico.

MATERIALES Y MÉTODO

El enfoque metodológico usado en esta investigación es el de caso de estudio. Este enfoque de investigación permite analizar en profundidad un fenómeno o situación específica en su contexto real, buscando comprenderlo de manera completa. Para este caso en particular, se busca explorar en profundidad las políticas económicas aplicadas en Chile durante el gobierno de Salvador Allende. Se seleccionó este contexto correspondiente al período 1970–1973 por ser un caso muy importante de intervención estatal en América Latina, lo que permite estudiar las consecuencias económicas de una política fiscal expansiva acompañada de reformas estructurales. Esto ayuda a entender por qué a pesar de que las políticas del gobierno tenían soporte teórico se terminó generando un escenario inflacionario y decrecimiento. Se utilizó un enfoque mixto que combina el uso de datos cualitativos y cuantitativos. En primer lugar, el análisis cuantitativo se centra en recopilar y explicar datos históricos como indicadores de inflación, crecimiento del PIB, y niveles de gasto público, con el fin de evaluar el impacto de las políticas económicas implementadas. Para esto se toma como referencia modelos matemáticos como el modelo renta-gasto y oferta y demanda para analizar los componentes en agregado y el efecto de los controles de precios. En segundo lugar, el análisis cualitativo se usa para comprender las percepciones, actitudes y opiniones de diferentes economistas y expertos sobre la efectividad de las políticas del gobierno de Salvador Allende. El enfoque integra diversas perspectivas e información para analizar el problema de manera más completa. Es importante;

  1. La revisión de la literatura hecha desde la academia como informes económicos y publicaciones especializadas sobre las políticas de gasto público y macroeconomía. se utilizan tanto enfoques keynesianos como visiones críticas con el objetivo de entender cómo ha sido interpretada la eficiencia del gasto público en distintos contextos. Esta revisión teórica proporciona el fundamento conceptual que guía la interpretación de los datos empíricos y reales.
  2. La comprensión del contexto específico del gobierno de Salvador Allende, incluyendo la revisión de datos históricos y políticas económicas implementadas. se busca reconstruir el entorno macroeconómico que llevaron a la toma de las decisiones fiscales, considerando variables como el comportamiento del déficit público, la inflación, la inversión privada y los efectos de las nacionalizaciones. También se emplean fuentes secundarias de carácter histórico y económico que permiten relacionar las decisiones políticas tomadas en el gobierno con sus consecuencias económicas.

  3. Una comparación que contraste las teorías keynesianas con las observaciones empíricas del caso chileno, evaluando las discrepancias y puntos de convergencia. Se evalúan las discrepancias entre lo analizado en la teoría general y lo observado en la práctica, con el fin de identificar las características que hacen que la política fiscal pueda resultar ineficiente, incluso cuando se sustenta en modelos teóricos. Este ejercicio comparativo identifica los límites del keynesianismo aplicado al caso chileno, e identifica los elementos que impidieron los efectos positivos esperados del gasto público.

Para esto, los materiales incluyen: Bases de Datos Académicas, Archivos Históricos y Oficiales, Libros y Publicaciones Especializadas y expertos Académicos (Economistas, historiadores, e investigadores especializados en economía keynesiana y en la historia económica de Chile.

RESULTADOS Y DISCUSIONES

3.1 Resultados macroeconómicos

Tabla 1. Evolución de las variables Macroeconómicas.

Tomado de: Meller & Larraín (1991)

Los datos macroeconómicos entre 1970 y 1973 muestran un cambio en las principales variables económicas. En 1971 se observó un crecimiento significativo del PIB (8,0 %) acompañado de un aumento real de los salarios (22,3 %) y una reducción del desempleo (3,8 %), lo cual indica que, inicialmente, la política fiscal tuvo un impacto positivo. A pesar de los resultados prometedores, a partir de 1972 estos indicadores desmejoraron significativamente. El crecimiento económico fue negativo en 1972 y 1973 (-0,1 % y -4,3 %, respectivamente). La inflación se disparó de forma crítica, pasando de 36,1 % en 1970 a 260,5 % en 1972 y alcanzando un 605,1 % en 1973. Adicionalmente, los salarios reales cayeron drásticamente, con una contracción del -11,3 % en 1972 y del -38,6 % en 1973.

3.2 Composición y financiación del gasto público (1970-1973)

Evidencia histórica:

El gasto público es uno de los principales instrumentos de intervención del Estado en la economía. Es un mecanismo que permite al gobierno financiar sus políticas orientadas a suministrar bienes y servicios públicos, a redistribuir del ingreso, y estabilizar la economía. En términos macroeconómicos, constituye uno de los componentes de la demanda agregada (como ya se vio en el marco de referencia) y, por tanto, tiene un impacto directo sobre el nivel de actividad  productiva y el ingreso nacional. En contextos de bajo crecimiento o recesión, el gasto público se convierte en una herramienta clave para reactivar la economía. Sin embargo, la eficiencia del gasto público no depende únicamente de su volumen, sino también de su composición y forma de financiamiento. Por otro lado, la política monetaria son las decisiones y acciones que toma el banco central para regular la cantidad de dinero y las tasas de interés con el fin de controlar la inflación y estimular el crecimiento económico.

Tabla 2. Operaciones del Sector Público (% del PIB): Sector Público No Financiero Consolidado

Tomado de: Meller & Larraín (1991)

Según los datos de Meller & Larraín (1991) el gasto público en Chile aumentó significativamente, pasando de representar el 41.27% del PIB en 1970 al 56% en 1972 (ver tabla 2). Lo que ahí se evidencia es una política fiscal expansiva, de aumento de gasto. En apenas dos años, el gasto del gobierno llegó a representar más de la mitad de la economía chilena, reflejando una fuerte participación del Estado en la actividad económica. En términos más simples, el gasto corriente, es decir, aquel que no genera acumulación de activos ni gasto en capital, creció del 30.86% en 1970 al 41.05% en 1973. Como es gasto corriente, el aumento más notable se  dio en salarios y pagos de seguridad social. Para ser exactos, el aumento del gasto en estos factores pasó del 8.6% del PIB en 1970 al 11.86% en 1972. Esto demuestra que para el gobierno el incremento del gasto debía ser dirigido al pago de empleados públicos y burocracia. También, los ingresos disminuyeron significativamente del 38,14% en 1970 al 21,26% en 1973. La caída fue impulsada por una reducción en los ingresos tributarios, particularmente los impuestos directos, que cayeron de 7,73% en 1970 a 4,28% en 1972 antes de aumentar ligeramente en 1973. Además, los ingresos no tributarios también se disminuyeron porque las ventas de bienes y servicios registraron valores negativos en 1973 (-2,22%).

Gráfico 2. Déficit público (% del PIB)

Tomado de: Caputo & Saravia (2019)

Según Caputo y Saravia (2019), las empresas públicas estaban en pérdidas, lo que generó que el déficit fiscal del gobierno alcanzara el 11,4% del PIB en 1972 y el 23% del PIB en 1973 (ver gráfico 2). Este elevado gasto y déficit se financió con emisión monetaria, «el gobierno de Allende abusó del dominio fiscal al someter la autoridad monetaria a la autoridad fiscal y financiar un déficit creciente con emisión monetaria y crédito barato. El gobierno operó con déficits persistentes financiados a través del señoreaje» (Espinosa & Cueva, 2024). Lo anterior quiere decir que la relación entre la política monetaria y fiscal fue que la primera fue usada para financiar a la segunda.

Efectos económicos de la política fiscal y monetaria:

Contrastando las políticas de Allende con la teoría del gasto público se puede afirmar que este fue excesivo e ineficiente debido a su incorrecta asignación. La oferta agregada depende en gran parte del capital productivo (maquinaria, infraestructura, fábricas, etc.) y del estado de la tecnología «Una tasa más rápida de crecimiento del stock de capital o un ritmo más rápido de avance tecnológico acelera la productividad laboral y desplaza la curva de oferta agregada hacia la derecha” (Bechter, 1982). Esto quiere decir que enfocar el gasto público en estos determinantes es la única forma posible de hacer crecer la oferta agregada. Sin embargo, Allende tenía otra visión porque gran parte del gasto público en Chile no se destinó a inversión productiva, se destinó a burocracia y subsidios (gasto corriente), en lugar de infraestructura o sectores estratégicos como la industria o la innovación tecnológica. El gasto público no incentivó la investigación ni la innovación, lo que restringió la capacidad productiva. Considerando la evidencia, el gasto en Chile durante (1970-1973) estuvo mal asignado porque no se tradujo en un aumento sostenido de la oferta agregada, ya que los  recursos del gobierno no se destinaron a sus determinantes principales. Esto respalda la idea de que la eficiencia del gasto no se mide en cantidad, sino en calidad, y que mayor gasto no necesariamente se traduce en un mayor crecimiento de la actividad económica si este va destinado a las cosas incorrectas y se enfoca solamente en estimular la demanda.

La idea del gobierno de Salvador Allende de usar la emisión de dinero como un instrumento para financiar las actividades del Estado también tiene un efecto negativo en la economía. Esta idea es fuertemente criticada por el economista Juan Ramon Rallo (2024), quien explica que cuándo el Gobierno quiere gastar más de lo que ingresa tiene dos opciones para hacerlo: o consumir activos o emitir pasivos. Si desea emitir pasivos puede ser o deuda pública o moneda Fiat. Cuando gasta más de lo que la economía está dispuesta financiar, el Estado debe bajar el precio de la deuda pública (el precio de los bonos) y subir el tipo de interés. Sin embargo, existe la posibilidad de financiarse emitiendo moneda instándole al banco central comprarle esa deuda pública a un interés más bajo a través de la emisión de nueva moneda. Esto quiere decir, que el gobierno puede evitar pagar esos altos tipos de interés sobre el stock de deuda utilizando el instrumento de emisión monetaria en vez del de deuda pública. El problema es que, si esa oferta monetaria es mayor a la que demanda la economía, su valor caerá y los precios subirán, resultando en inflación. Esto se debe principalmente a que existe una mayor cantidad de dinero en circulación y por ende los agentes económicos cobraran más por el mismo bien. Este fenómeno contribuye al aumento de los precios (inflación), que como ya se ha visto llegó hasta el 600% según Espinosa & Cueva (2024).

3.3 Políticas implementadas

Nacionalizaciones y reforma agraria:

La ley Nº 17.450 modificó el articulo Nº 10 de la Constitución para expresar que “cuando el interés de la comunidad nacional lo exija, la ley podrá nacionalizar o reservar al Estado el dominio exclusivo de recursos naturales, bienes de producción u otros bienes que declare de importancia preeminente para la vida económica, social o cultural del país». Se agregaba que «el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas, las covaderas, las arenas metalíferas, los salares, los depósitos de carbón e hidrocarburos y demás sustancias fósiles, con excepción de las arcillas superficiales» (Biblioteca Nacional De Chile). Esta ley permitía al Estado nacionalizar recursos naturales y sectores estratégicos cuando se considere necesario para la comunidad. El Estado pasa a tener dominio absoluto sobre sectores clave, como, minería (cobre, carbón, hidrocarburos, salares, etc.), bienes de producción esenciales, e infraestructura estratégica para la economía. Esto permitió que la participación del estado en los sectores de la economía aumentara (ver tabla 3)

Tabla 3. Participación de las Empresas Públicas en la Producción Sectorial y Total (%)

Tomado de: Meller & Larraín (1991)

La tabla 3 muestra cómo, entre 1965 y 1973, las empresas públicas chilenas incrementaron su participación en producción de varios sectores clave de la economía. Aunque la tabla no aborda específicamente el periodo de gobierno de la Unidad Popular si resulta útil para ver el crecimiento del sector publico en el control de los servicios y actividades económicas estratégicas. El aporte de las empresas estatales al total de la producción de los sectores estratégicos se dio de la siguiente manera: en minería pasaron del 13 % al 85 %; en industria, del 3 % al 40 %; en servicios básicos del 25 % al 100 %; en transporte, del 24,3 % al 70 %; y en comunicaciones, del 11,1 % al 70 %.

Además, durante el gobierno de Salvador Allende “se profundizó el proceso de reforma agraria iniciado por el gobierno de Jorge Alessandri y acelerado por el de Eduardo Frei Montalva, logrando la expropiación de más de 4.400 predios, sin contar con las más de 2.000 tomas efectuadas por los trabajadores agrícolas.” (Biblioteca Nacional De Chile)

Controles de precios y desabastecimiento:

Las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAP) fueron organismos creados en Chile en 1972  por el gobierno de Salvador Allende con el fin de estabilizar y controlar los precios de los bienes de primera necesidad. Funcionaban a nivel comunal y barrial, integrando a autoridades locales, representantes de sindicatos, pobladores y movimientos sociales, quienes fijaban topes máximos de venta, regulaban la distribución de productos escasos y aplicaban sanciones a quienes incumplían los precios oficiales. Las JAP surgen a través de la Resolución N°112 de DIRINCO (Dirección de Industria y Comercio).

Establece la resolución:

«2. Se entenderá por Junta de Abastecimientos y Control de Precios aquella agrupación de trabajadores que luchan por mejorar las condiciones de vida del pueblo dentro de cada unidad vecinal, de preferencia esforzándose por lograr un adecuado abastecimiento, velando por un eficaz control de los precios, luchando contra la especulación y los monopolios, promoviendo el mejor aprovechamiento de los medios de subsistencia del pueblo y cooperando en general con todas las funciones de la Dirección de Industria y Comercio.” (Meneses,1973)

Caída de la inversión privada y desabastecimiento:

Desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía, la nacionalización del cobre en Chile bajo la Ley N° 17.450 y expropiación de tierras representan un caso claro de intervención estatal que distorsiona la actividad económica y la producción. La teoría de la escuela austriaca puede explicar la caída de la inversión privada y la producción en este contexto. Según Mises, 1922, como se cita en Schuettinger & Butler. 1979, la propiedad privada es fundamental para la eficiencia económica, ya que permite la asignación óptima de recursos mediante el sistema de precios y la competencia. La expropiación de las empresas mineras eliminó los incentivos para la inversión privada, reduciendo la acumulación de capital y la innovación  tecnológica en el sector. Además, Friedrich Hayek (1944) argumenta, en su teoría del cálculo económico, que la ausencia de precios de mercado en una economía nacionalizada impide tomar decisiones eficientes, lo que en el caso chileno se tradujo en pérdida de productividad y desabastecimiento. Desde esta visión, la nacionalización no solo restringió la oferta agregada al debilitar la inversión y la eficiencia, sino que también obligó al Estado a asumir las pérdidas de las empresas, lo que aumentó la necesidad de usar sus recursos en empresas ineficientes para evitar quiebras. Esta visión de la escuela austriaca también explica por qué los controles de precios generan desabastecimiento y contribuyen al decrecimiento de la oferta. Para Hayek (1944), esto es una distorsión al sistema de mercado, Los precios bajados artificialmente impidieron que los productores detectaran señales reales de escasez o abundancia, lo que llevó a decisiones equivocadas de producción.

El trabajo de Schuettinger & Butler (1979) “4000 años de controles de precios y salarios” explica de manera muy clara las consecuencias de los controles de precios sobre la producción. Los autores, soportan la tesis de Hayek y explican que el principal efecto es la distorsión en el sistema de mercado. Según lo que dice el autor.

“El control provoca distorsiones en el sistema de mercado. Hayek se refiere al sistema de precios libres como a un «milagro», puesto que proporciona información a los compradores y vendedores acerca de la relativa escasez de todos los productos y simultáneamente los alienta a reestablecer el equilibrio entre la oferta y la demanda. En el caso de los productos normales, cuando la demanda supera la oferta, los precios pujan por subir. La perspectiva de lograr márgenes superiores de utilidad atraerá un mayor número de vendedores al mercado o alentará a los actuales a incrementar su oferta y de esta manera se logrará restablecer el equilibrio.

Cuando la oferta excede la demanda, los precios caerán y los compradores absorberán una mayor cantidad de productos mientras que los vendedores reducirán la producción. Así se logrará una vez más el equilibrio. Más, al someter los precios a los manipuleos de control, no podrán detectarse las señales que indican la relativa escasez a que hacíamos referencia. Entonces, se hace imposible distinguir las señales verdaderas de las que son artificialmente manipuladas. La escasez de bienes se convierte en una situación habitual, ya que no hay incentivos de obtener mayores beneficios para las empresas que las induzcan a expandir la oferta” (Schuettinger & Butler, 1979, p.204)

3.4 Impacto sobre la oferta agregada e implicaciones

El gobierno de la Unidad Popular aplicó una política fiscal expansiva con el objetivo de estimular la economía, pero la inadecuada composición del gasto y su financiamiento mediante emisión monetaria restringieron la capacidad productiva de Chile. En lugar de fomentar la inversión y el crecimiento, estas políticas llevaron a un deterioro del entorno económico, con alta inflación y baja eficiencia del gasto. El volumen de gasto corriente fue mayor que el del gasto que se invierte en sectores productivos que puedan expandir la oferta agregada y sostener el crecimiento económico a largo plazo. La forma en la que se destinó gasto público no incentivó la producción ni el crecimiento del stock de capital, sino que solo se centró en el consumo, lo que limitó su impacto en el crecimiento del término (Y). El análisis del financiamiento del déficit fiscal mediante expansión monetaria en Chile responde directamente a la pregunta, pues este tipo de políticas expansionistas y maneras de financiar el déficit demuestran que, en lugar de fomentar el crecimiento distorsionan la economía, encarecen el crédito y desincentivan la inversión privada,  limitando así cualquier posibilidad de crecimiento real. Cuando los gobiernos buscan financiar el déficit de esta manera contribuyen a la inflación y aumentan los costos de producción lo que retrae la oferta y genera expectativas negativas en los inversores (quienes prefieren no producir en un ambiente de incertidumbre e inflación). Una política monetaria mal dirigida también restringe la capacidad productiva en chile y el crecimiento del término (Y) por sus distorsiones en los precios y encarecimiento de insumos.

la intervención estatal desincentivó la inversión, ya que generó incertidumbre sobre los derechos de propiedad. Los agentes privados, sin incentivos para invertir por miedo a ser expropiados optaron por dejar de producir y dejar de invertir en tecnología, por eso decrece el PIB a pesar de un aumento en la demanda. Por otro lado, la caída en la producción agrícola contribuyó al desabastecimiento de alimentos y al aumento de la inflación, restringiendo aún más la oferta agregada. Esto se debe a que los dueños de la tierra no tenían incentivos para producir. Finalmente, la administración estatal de empresas expropiadas no logró mantener los niveles de productividad previos a las nacionalizaciones. El Estado no pudo usar los recursos expropiados para aumentar la producción debido al problema de conocimiento y de cálculo económico. El sector público no contaba con sistemas de información para hacer un uso eficiente de los recursos, ya que el sistema de precios estaba destruido por la ausencia de los agentes económicos, inflación e intervención estatal. Para finalizar, los controles de precios obligaban a los productores a vender por debajo de coste y no expresan las ganancias reales que los productores deben tener, esto también desincentivó a los productores a invertir y a seguir produciendo ya que no podían obtener ganancias y determinar qué  productos eran más valorados y en qué cantidad.

Esto contribuye a la misma ineficiencia del gasto porque si la oferta agregada (producción) no crece no es posible que la ecuación del multiplicador keynesiano se cumpla y, por ende, el gasto gubernamental no necesariamente debe traducirse en aumento de la calidad de vida. Si la producción no es capaz de satisfacer y absorber la demanda en exceso se genera inflación y no crecimiento. En todos estos casos, podemos ver, que, cuando la capacidad productiva no crece y los agentes económicos no tienen incentivos para producir, la oferta agregada tampoco lo hace, lo que genera la ineficiencia del gasto porque no se cumple la igualdad donde Y=D, sino que, en cambio, hace que un término sea mayor que el otro. Todos estos factores hacen que el gasto publico resulte ineficiente si solo hace que la demanda crezca sin aumento proporcional en la oferta, ya que los precios deben subir para absorber el exceso de demanda. Esto en vez de lograr el objetivo principal (mejorar la economía) solo erosiona el poder adquisitivo de las personas, y perpetua el ciclo de decrecimiento en la producción (por el encarecimiento de los insumos).

CONCLUSIÓN

Los gobiernos suelen celebrar el aumento del gasto público como una herramienta clave para impulsar la economía, generar empleo y mejorar el bienestar social. Este fenómeno se pudo observar en Chile en la década de los setenta, donde se defendió la premisa del aumento del gasto público como la solución a los problemas económicos y sociales. Esto puede considerarse bueno si el gasto público se acompaña de incentivos para ahorrar e invertir. Sin embargo, este enfoque no siempre es positivo ni garantiza crecimiento  económico sostenido. Como evidencia el caso chileno bajo la Unidad Popular (1970-1973), el gasto público no tiene un papel neutro en la economía, ya que su impacto depende de cómo se financia, en qué sectores se destina y su relación con la actividad del sector privado. El crecimiento del sector público en Chile durante este periodo no solo se tradujo en un mayor nivel de gasto, sino que también desplazó al sector privado, reduciendo la inversión y la producción. La relación entre ambos sectores es fundamental para el desarrollo económico, mientras el sector público puede proveer bienes y servicios esenciales, un crecimiento descontrolado de su participación en la economía puede generar incertidumbre, desincentivar la inversión privada y restringir la oferta agregada. Esto es precisamente lo que ocurrió en Chile, donde las nacionalizaciones y controles de precios afectaron la eficiencia del sistema productivo y redujeron la capacidad de crecimiento económico a largo plazo. Aquello implica que el modelo keynesiano no se cumple necesariamente en la realidad, porlo que no se puede considerar un modelo predictivo. El caso de Chile evidencia que demanda y oferta agregada no necesariamente deben tener una relación positiva, y para ese caso el multiplicador no tiene aplicación porque se dio el caso de un aumento en la demanda y un decrecimiento en el lado de la oferta. Por esto mismo, no es siempre posible predecir la cantidad de aumento del PIB o la renta partiendo de cuanto gasta el Estado. Existen otras políticas y acciones del gobierno que afectan el modelo y pueden cambiar los resultados. Es necesario reconocer la importancia del sector privado y entender que el estado necesita de los agentes individuales como los principales promotores de la actividad económica. El Estado no puede remplazar a los agendes privados, pues no tiene los incentivos ni el conocimiento suficiente para hacerlo. Por otro lado, un mundo sin el sector público  tampoco sería posible, ya que este al no tener un papel neutro dentro de la economía puede servir para mitigar los costes sociales y aumentar los  beneficios a través de los incentivos o los no incentivos. Finalmente, la financiación del gasto mediante emisión monetaria en lugar de ingresos fiscales sostenibles llevó a un fuerte proceso  inflacionario que erosionó el poder adquisitivo y desestabilizó el mercado. En este sentido, la expansión del gasto público sin una estructura productiva que lo respalde no solo resulta ineficaz, sino que también puede generar distorsiones económicas que afectan tanto a la inversión como al consumo. Es por esto, que los gobiernos deben usar su poder para invertir y mejorar la estructura productiva y garantizar que el sector público tenga incentivos para participar en ella. Además, se necesita independencia monetaria para controlar el uso del señoreaje para financiar intereses políticos o gobiernos carentes de rigurosidad técnica.

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