Categoría: Investigación en Educación

Artículo original

Desnaturalizar la violencia: una apuesta de creación, curaduría y pedagogía interseccional para el Gimnasio Campestre

Ana Carrillo Tureo1, Alejandra Díaz Rodríguez2, Juan José Bustos, Juan Sebastián Vallserra, Juan Camilo Vega3
  1. Diseñadora Industrial,Artista Gráfica. Educadora Popular y Tallerista especializada en memoria-comunidad, artivismo y género

  2. Artista Plástica y Magíster en Educación Artística. Investigadora Asociada Gimnasio Campestre

  3. Jóvenes Investigadores 

Recibido: 25 de marzo de 2026

Aceptado: 10 de mayo de 2026

Table of Contents

RESUMEN

El presente artículo pretende sistematizar la experiencia obtenida a partir del proyecto interseccional de arte, pedagogía y curaduría, Estudio Emergente: Desnaturalizar la Violencia, desarrollado en Bogotá, Colombia, cuya exposición se dió a cabo en junio de 2025 en las instalaciones de Gimnasio Campestre. Basado en las pedagogías del cuidado, la iniciativa aborda diversas formas de violencia: directa, estructural y simbólica, arraigadas en las realidades latinoamericanas. El proyecto invitó a los participantes y en particular a los estudiantes de la institución, a una reflexión y postura crítica acerca de los estereotipos de género, la violencia simbólica y las conductas violentas normalizadas a través de dispositivos artísticos participativos. La experiencia, mediada por prácticas pedagógicas y artísticas, pretende demostrar cómo dichas prácticas promueven el diálogo y abren la posibilidad de generar conciencia y transformación en contextos educativos. El proyecto y sus herramientas, tienen la intención de ser replicables y aplicables en otros contextos, confrontar y desnaturalizar las violencias cotidianas en distintas comunidades.

Palabras clave: pedagogía interseccional, violencia de género, educación artística, pedagogías del cuidado, violencia simbólica.

ABSTRACT

This article pretends to systematize the experience of the intersectional art, pedagogy, and curatorial project: Estudio Emergente: Denaturalizing Violence, developed in Bogotá, Colombia, in June 2025 conducted within Gimnasio Campestre. Grounded in care-centered pedagogies, the initiative addresses multiple forms of violence: direct, structural, and symbolic, deeply embedded in Latin American societies. The project intends to engage its participants and especially students in critical reflection and posture on gender stereotypes, symbolic violence, and normalized violent behaviors through participatory artistic devices. The experience highlights how art-based pedagogical practices can foster dialogue, awareness, and transformation within educational institutions, offering replicable tools to confront and denaturalize everyday violence across diverse communities.

Key Words: intersectional pedagogy, gender violence, art education, care-centered pedagogy, symbolic violence

A través de las artes y los gestos simbólicos posibilitar espacios, concretos e imaginados, en donde no se enmudezca a nadie, en donde la vulnerabilidad sea bienvenida y nos permita leernos, escucharnos, estar y ser todos presentes…

INTRODUCCIÓN

Estudio Emergente: Desnaturalizar la violencia, es una apuesta de creación, curaduría y pedagogía interseccional, basada en principios de las pedagogías del cuidado, que aborda problemáticas y conceptos relacionados con las violencias, en su multiplicidad; violencias directas, históricamente naturalizadas en nuestras realidades latinoamericanas, así como otras formas y tipos de violencia estructural y simbólica cotidianas. Dado el contexto en el cual nos ubicamos, siendo las autoras que lideraron este proyecto, mujeres latinoamericanas que han sido víctimas de múltiples violencias así como investigadoras activas de dichas complejidades, surge la necesidad de levantar nuestras voces a través de nuestras prácticas. El proyecto, por tanto, tiene la intención de posibilitar estos espacios de encuentro y creación, que propicien conversaciones, discusiones e incluso confrontaciones, mediadas por dispositivos, haciendo uso de los lenguajes del arte contemporáneo, que nos permitan transitar juntos estos asuntos. Este proyecto contó con la participación activa de estudiantes, integrando investigaciones referentes a violencias directas, que incluyó una revisión de la historia de la violencia en Colombia y sus elementos estructurales, así como otras investigaciones acerca de violencias interseccionales, violencias sobre los cuerpos, estereotipos de género y violencias simbólicas, lo que permitió ampliar la visión y encontrar diversos contrapuntos frente a normalizaciones y afectaciones en sus participantes, siendo los otros participantes activos del proyecto y co-autores del presente artículo, hombres jóvenes, investigadores, que habitan el contexto intervenido de manera directa. La implementación inicial del proyecto fue realizada en un ámbito escolar particular en la ciudad de Bogotá, Colombia, el Gimnasio Campestre, colegio privado de género masculino, de clase alta. Dicho contexto nos permitió observar cómo se replican y se han normalizado, de manera inconsciente violencias simbólicas interseccionales, así como el desconocimiento frente a otras realidades e interseccionalidades; por ello la participación activa de quienes hacen parte de dicho contexto resulta tan relevante, así como su observación, análisis y la sistematización de su propia experiencia.

El proyecto apuesta a analizar dichas realidades, la normalización y naturalización de violencias múltiples en la vida cotidiana, tales como la intolerancia. Se plantea desde la pedagogía del cuidado y se enmarca, en esta ocasión, en las realidades de Colombia, un país históricamente atravesado por múltiples y diversas formas de violencias. Pretende a través de las artes y los gestos simbólicos posibilitar espacios, concretos e imaginados, en donde no se enmudezca a nadie, en donde la vulnerabilidad sea bienvenida y nos permita leernos, escucharnos, estar y ser todos presentes, así como propiciar espacios de encuentro y creación, permitiéndonos la exploración de nuestras voces singulares y colectivas. Propende por la experiencia, por transformar los silencios de imposibilidad en silencios de escucha, para que estas conversaciones, discusiones y confrontaciones se den, mediante dispositivos que nos permitan gestar estos diálogos, y transitar estos asuntos que nos afectan a todas y todos. Esta investigación y su apuesta pedagógica se enfoca en poner en diálogo, entender, tipificar y proponer posibles acciones concretas que permitan desnaturalizar violencias, que incluyen las violencias de género las cuales, innegablemente, se ven cruzadas por las violencias de etnia y clase; Por ello, resulta importante nombrarlo y abordarlo desde lo interseccional; violencias que innegablemente nos tocan a todas y todos en mayor o menor medida. Este proyecto es por tanto una apuesta pedagógica así como un gesto político destinado a propiciar un cambio profundo en nuestra manera de entender y abordar las violencias.

MARCO CONTEXTUAL

Estudio Emergente

Estudio Emergente surge como una propuesta del entonces Departamento de Arte, hoy Red de Plasticidad, Estética y Movimiento y el Centro de Estudios Artísticos hoy Centro de Estudios en Artes del Gimnasio Campestre; cuya primera versión, surgió en el año escolar 2013-2014, en el cual el colectivo de profesores/artistas colaboraron desde propuestas pedagógicas alrededor de la obra de una artista invitada. En su segunda versión, en el año 2014-2015, se convocó al colectivo de profesores/artistas pertenecientes a dichas instancias de la institución, y fue entonces cuando se consolidó el proyecto, bajo los ejes creación + curaduría + pedagogía, quienes desde la creación y reflexión colectiva propusieron espacios interactivos detonantes para la creación no solo de parte de los profesores/artistas, sino la premisa principal de Estudio Emergente, fue que dichas propuestas creativas permitieran un espacio para la creación colectiva, mediante la interacción, por parte de los visitantes, cuyo público principal se centró en los estudiantes, cuyos rangos de edad se encuentran entre los 4 y 18 años en promedio; esto sin dejar de lado, que dichas propuestas permitieran la interacción de otros públicos invitados. Dichos espacios, creados y curados por los artistas, pero pensados para los estudiantes desde su rol de educadores, cuyos dispositivos siempre concebidos desde lo pedagógico, no como obras terminadas para ser expuestas, sino como piezas, objetos y espacios detonantes que permitieran la posibilidad más allá de la exploración y experimentación, a reflexiones y diálogos atemporales, Estudio Emergente funcionó de manera exitosa en esta triada y lógica de pedagogía, curaduría y creación hasta el año 2019.

Llegada la pandemia, lamentablemente no fue posible que la iniciativa permaneciera activa, a pesar de su potencia y resultados, cayó en el olvido. Así fue que como, en el año 2024 se propuso la reactivación del espacio de curaduría, pedagogía y creación: Estudio Emergente convocando a un colectivo de profesores/artistas como se había hecho en sus versiones anteriores, pero, en esta ocasión, se integró de manera palpable la investigación como uno de sus ejes transversales; por tanto, se tomó la decisión de involucrar e invitar a ser parte del colectivo a otros actores tales como estudiantes/investigadores y profesores/investigadores para hacer parte de la iniciativa; en primer lugar desde el eje de creación, se invitó a pensar y diseñar dispositivos haciendo uso de lenguajes propios del arte contemporáneo que facilitarán dichos diálogos y problemáticas. En esta ocasión y como concepto transversal, se abordó: la violencia. Por tanto, la intervención del espacio público dentro de la institución, la participación activa de los estudiantes en este proceso creativo y la convocatoria a la comunidad general para la activación del espacio se presentan como elementos clave de la reestructuración y reactivación del proyecto. La propuesta de reactivación y posterior evento, Estudio Emergente: Desnaturalizar la Violencia planteó poner en marcha la creación y socialización de dichos dispositivos; buscó evidenciar los diferentes tipos de violencia, informar y generar conciencia frente a tipos y formas de violencia, visibilizar las violencias directas históricas que nos han atravesado y marcado como país y que desafortunadamente están presentes aún en nuestra cotidianidad, construir el puente y por tanto, las conexiones con las violencias estructurales, simbólicas y verbales, siendo estas últimas, las más naturalizadas. Si bien la implementación inicial fue pensada y curada para este ámbito educativo en particular, los dispositivos fueron concebidos replicables para facilitar conversaciones similares en múltiples y diversas comunidades, instituciones y espacios, que nos permitan, a futuro, posibilitar espacios concretos y propiciar experiencias similares.

MARCO CONCEPTUAL

La violencia

El concepto de violencia abarca una multiplicidad de dimensiones que trascienden la agresión física, y por tanto directa, constituyéndose en un fenómeno complejo que atraviesa las estructuras sociales, políticas, culturales y simbólicas. Según la Real Academia Española (2024), la violencia se define como “la acción o efecto de emplear la fuerza física o moral contra uno mismo, otra persona o un grupo, con el fin de imponer algo o causar daño”. Desde una perspectiva más amplia, la Organización Mundial de la Salud (2002) la entiende como “el uso deliberado de la fuerza física o del poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona, grupo o comunidad, que cause o pueda causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”. Ambas definiciones permiten comprender la violencia no solo como un acto intencionado, sino también como una estructura que genera daño, bien sea físico, emocional o simbólico, vulnerando la dignidad y el bienestar. En el contexto latinoamericano, estas formas de violencia, se encuentran profundamente arraigadas en dinámicas históricas que incluyen la desigualdad y la exclusión.

Desde una perspectiva filosófica, Hannah Arendt (1970) propone una lectura crítica del fenómeno al definir la violencia como un acto instrumental y contrario al poder, que no lo crea sino que lo destruye, emergiendo cuando este se encuentra en crisis o contingencia. Para Arendt, la violencia puede ser hasta cierto punto justificable, pero nunca legítima, pues mientras el poder se sostiene en la acción colectiva y el consenso, la violencia se impone por la fuerza y la coerción.

La autora advierte que “la verdadera sustancia de la acción violenta está regida por la categoría medios-fin, cuya principal característica, aplicada a los asuntos humanos, ha sido siempre la de que el fin está en peligro de verse superado por los medios a los que justifica y que son necesarios para alcanzarlo” (Arendt, 1970, p. 10). En este sentido, la violencia opera como un instrumento funcional para mantener o reconfigurar el poder. En el contexto colombiano, dicha instrumentalización se ha naturalizado históricamente, convirtiéndose en parte de la vida cotidiana y reproduciendo prácticas de exclusión, machismo, racismo y silenciamiento. Por ello, desnaturalizar la violencia implica reconocer sus múltiples expresiones, lo que incluye la violencia estructural que emana de las estructuras de poder.

Para profundizar en la comprensión del fenómeno de la violencia desde una perspectiva estructural y sistémica, Johan Galtung (1969) introduce una visión más amplia mediante el concepto del denominado: iceberg de la violencia. Esta metáfora visual busca representar cómo la violencia visible constituye sólo una pequeña parte de un fenómeno mucho más complejo, siendo tan solo la punta del iceberg, cuyas dimensiones ocultas sostienen y perpetúan las expresiones más evidentes. Por tanto, la violencia se concibe como un sistema interconectado en el que coexisten tres formas principales: la violencia directa, la estructural y la simbólica. La violencia directa corresponde a aquellas acciones observables en las que un actor ejerce daño físico o psicológico sobre otro; se trata de la manifestación más visible y reconocible, caracterizada por la presencia de un agresor y una víctima, e incluye actos como el asesinato, la tortura, el maltrato o la humillación (Galtung, 1990). En un nivel menos perceptible se encuentra la violencia estructural, entendida como aquella que se ejerce de manera indirecta a través de estructuras sociales, políticas o económicas que generan desigualdad, marginación o exclusión. Este tipo de violencia no siempre es evidente, pues se inscribe en las condiciones que impiden a las personas desarrollar sus potencialidades y satisfacer sus necesidades básicas (Galtung, 1969). Ejemplos de ello son la pobreza, el acceso a educación, la discriminación o la degradación de las condiciones de vida. Por último, la violencia cultural o simbólica abarca los elementos de una cultura que legitiman o naturalizan las formas de violencia directa y estructural. Se manifiesta en los discursos, valores, tradiciones o ideologías que justifican la dominación o la exclusión, como el racismo, el sexismo, la xenofobia o la homofobia (Galtung, 1990). Esta forma de violencia, al operar a nivel simbólico, perpetúa la aceptación social de la desigualdad y actúa como el fundamento invisible que sostiene el iceberg de la violencia. Desde esta perspectiva, Galtung (1990) sostiene que los tres tipos de violencia son interdependientes y se retroalimentan: la violencia directa se apoya en la estructural, y ambas encuentran su legitimidad en la simbólica. Desnaturalizar la violencia implica, entonces, hacer visible esta interconexión, reconocer las raíces invisibles del fenómeno y promover una transformación profunda de las estructuras simbólicas y materiales que lo sustentan.

Violencias interseccionales

La comprensión de la violencia en sus múltiples dimensiones requiere reconocer que los sistemas no operan de manera aislada, sino entrelazados. En este sentido, Kimberlé Crenshaw (1989, 1991) introduce el concepto de interseccionalidad, concepto que nos permite comprender cómo las distintas formas de discriminación tales como el racismo, el sexismo, la xenofobia o la desigualdad de clase, se cruzan, producen y reproducen experiencias de violencia. Crenshaw sostiene que la violencia no puede ser entendida únicamente desde una categoría única, como el género o la raza, porque en realidad las personas experimentan múltiples formas de opresión de manera simultánea. Este entrecruzamiento genera lo que la autora denomina violencia interseccional, violencia que no es visible para las instituciones ni para la sociedad, pero que afecta de forma directa a grupos históricamente marginados (Crenshaw, 1991). La interseccionalidad no solo es una herramienta teórica, sino también un llamado ético y político para desnaturalizar las formas múltiples de violencia y permitirnos reconstruir las prácticas sociales e institucionales desde una mirada inclusiva y situada. 

Tipos de violencias

Por todo los conceptos anteriormente desplegados y con el fin de tipificarlos fueron considerados los diversos tipos de violencias, desde un enfoque interseccional. Usando como base fuentes tales como ONU mujeres y otras instituciones del contexto colombiano, tales como PROFAMILIA, se encuentran 4 tipos de violencias institucionalizadas y validadas en nuestro imaginario colectivo, estas son: la violencia psicológica, la violencia física, la violencia sexual y la violencia económica.

Causar miedo a través de la intimidación, amenazas con ejercer otro tipo de violencia, bien sea física, sexual, económica o privación de cualquier tipo, que usualmente trae como consecuencia lógica bien sea explícita o implícita la humillación y aislamiento, sea este autoimpuesto por la víctima o ejercido directamente por el perpetrador.

Agresiones directas sobre el cuerpo de la víctima, bien sean golpes, sacudidas, estrujones, empujones, etc. perpetrados directamente con el cuerpo o con objetos.

Cualquier coharción, anulación, eliminación o incluso el hecho de ignorar la voluntad y/o consentimiento de la victima a la participación libre en cualquier forma de acto sexual.

Uso del dinero como factor de dominación o control, usualmente lleva a la víctima a dependencia financiera, bien sea negándole acceso al dinero independientemente de la fuente de ingreso de quien provenga; puede incluir la prohibición a trabajar o estudiar.

Estos 4 tipos de violencia, son los tipos de violencias más conocidos, y en los que usualmente se clasifica la violencia, sin embargo, existen algunas fuentes que nombran la violencia psicológica y asumen que esta incluye la esfera emocional, algunas otras la nombran como violencia psicológica y/o emocional, haciendo de estos dos tipos de violencia una sola, pero lo psicológico tiene que ver con la mente y si bien puede y usualmente tiene efectos y afectaciones emocionales, lo emocional le pertenece a los afectos, no a lo mental, y por tanto resulta importante diferenciarlas.

Críticas constantes que tienen como objetivo minar la autoestima al hacer uso de insultos u otra forma de abuso verbal, subvalorando las capacidades y características de la víctima, bien sean físicas, sexuales, psicológicas, mentales, laborales, etc.

De la misma manera algunas tipologías agrupan y asumen como una sola la violencia económica y la patrimonial, sin embargo, y si bien ambas violencias tienen que ver con control y dominación relacionadas con el dinero, es importante distinguirlas y establecer la violencia patrimonial como un tipo de violencia por sí misma. Violencia Patrimonial: Ejercer control y dominación, por medio de acciones directamente a los objetos, bienes y/o valores, incluye daño, eliminación o desaparición de documentos, objetos y otros activos.

Es bien sabido que, desafortunadamente, este tipo de violencias se presentan usualmente en el ámbito íntimo o familiar, razón por la cual el uso, en momentos indiscriminado, del término violencia intrafamiliar hace parte de nuestro imaginario colectivo frente a violencias basadas en género, para ser nombradas independientemente del tipo de acciones concretas perpetradas. Sin embargo, y con el ánimo de presentar una tipología más completa que incluya sus diversas formas, es necesario discriminar y tipificar dicho tipo de violencia de manera independiente.

Consiste en controlar, manipular y/o atentar directamente contra un miembro del mismo núcleo familiar. Este tipo de violencia, la violencia familiar, está cruzada con todos los otros tipos de violencia, ya que dichas acciones se manifiestan de forma bien sea física, psicológica, económica o patrimonial. Existen muchos casos en las que toman forma de violencia sexual, algunas formas más normalizadas que otras cuando se trata de cónyuges y ambas partes son adultos. También se da, no solo frente a posiciones de poder normalizadas, hombre a mujer, padres a hijos, mayores a menores, sino también en los casos contrarios que resulte pertinente incluir como parte de esta investigación, ya que, si bien son menos usuales, existen violencias de hijos a padres, de mujeres a hombres, de menores a mayores, incluidos los menores de edad. De la misma manera, resulta fundamental hacer la mención que usualmente, la puerta de entrada de otras formas de violencia, inicia por la violencia emocional, ya que como hay un vínculo afectivo preexistente, la dominación resulta más efectiva al atacar en primer lugar y manipular desde el afecto.

También existen tipologías que visibilizan otros tipos de violencias, que es importante mencionar como parte de la presente, entre ellas se encuentran la violencia vicaria, violencia médica, violencia laboral, violencia docente, violencia epistémica, entre otras. Dado que esta investigación se sitúa en un contexto institucional y educativo, resulta pertinente incorporar explícitamente la violencia laboral y la violencia docente, ya que, aunque pueden manifestarse a través de las formas previamente descritas (psicológica, emocional, económica, patrimonial, física o sexual), poseen particularidades estructurales que ameritan su diferenciación.

Comprende toda acción u omisión en el marco de una relación de trabajo que menoscabe la dignidad, estabilidad, autonomía o integridad de la persona trabajadora. Puede expresarse mediante hostigamiento, descalificación sistemática, intimidación, obstaculización del desempeño profesional o generación de entornos hostiles. No se limita a relaciones jerárquicas verticales, y su impacto se intensifica cuando se cruza con factores de género, edad u otras condiciones de vulnerabilidad. Violencia Docente: constituye una forma específica que afecta el ejercicio de la función pedagógica. Incluye la deslegitimación del saber profesional, la invalidación del criterio académico, el cuestionamiento sistemático de la autoridad pedagógica y acciones que deterioran el reconocimiento simbólico o las condiciones de trabajo del educador. Puede provenir de estudiantes, familias o estructuras institucionales y suele manifestarse inicialmente en formas emocionales o psicológicas que, al normalizarse, erosionan progresivamente la autonomía pedagógica.

Nombrar estas formas de violencia amplía la comprensión de sus escenarios de manifestación y permite desnaturalizar prácticas institucionales que, aunque frecuentemente justificadas, constituyen vulneraciones a la dignidad humana y al derecho a ejercer el trabajo y la labor educativa en condiciones de respeto y equidad. Por ello, nos es importante por nombrarlas, ya que desnaturalizar la violencia implica no solo visibilizar los actos directos, sino también desmontar las estructuras simbólicas, institucionales y epistémicas que la perpetúan, promoviendo espacios pedagógicos y artísticos que habiliten la conciencia crítica, la empatía y la transformación colectiva.

Formas de violencia

En la sociedad actual, la violencia ha adquirido expresiones más complejas, difusas y, en muchos casos, más normalizadas. Si bien los aportes de Galtung (1969, 1990) nos permiten reconocer sus dimensiones: estructural, simbólica y directa, hoy resulta indispensable comprender cómo estas se actualizan y entrelazan en los contextos actuales, las dinámicas de globalización y la aparición de tecnologías digitales. La violencia simbólica, según Bourdieu (1999), constituye una de las formas más eficaces y silenciosas de dominación contemporánea; opera mediante la internalización de estructuras de poder, que han convertido la opresión en algo natural. En la escuela, en los medios de comunicación y en los discursos institucionales, esta violencia se reproduce en gestos, lenguajes, estereotipos y silencios. De esta manera, la violencia se manifiesta también en los espacios virtuales y mediáticos, donde emergen nuevas formas, como la violencia digital, tales como el acoso en redes, la difusión no consentida de imágenes íntimas y la manipulación informativa. Estas prácticas, aunque no siempre físicas, generan daños emocionales y sociales profundos, evidenciando cómo la tecnología amplifica las violencias simbólicas y de género (ONU Mujeres, 2022). Comprender que la violencia toma forma de palabra, gesto e incluso silencio resulta fundamental para abordarla desde su raíz y así dar un paso en su desnormalización.

METODOLOGÍA

El presente artículo, y la investigación que lo sustenta, tiene un enfoque cualitativo, haciendo uso del método sistematización de la experiencia, proceso complejo y rizomático que ha emergido de una experiencia, sea esta creada de manera intencionada o no, en un contexto particular. Dicho método valora la subjetividad de los participantes que construyeron la experiencia, nos invita a repensarnos los roles en la investigación y se sustenta en la necesidad de un giro decolonial que desafíe las narrativas hegemónicas frente al poder y el saber. Se pretende, construir nuevos espacios desde los cuales todos puedan articular sus voces y ser escuchados, siguiendo la premisa de Castro-Gómez y Grosfoguel (2007). La metodología, sistematización de la experiencia, acuñada por el sociólogo y educador popular, Oscar Jara, uno de sus principales exponentes en América Latina, cuyo trabajo ha sido fundamental para comprender y mejorar los procesos de aprendizaje en proyectos sociales y educativos. Para Jara, la sistematización de experiencias es una metodología que permite dar cuenta del proceso participativo y colaborativo en el que los investigadores son a su vez participantes activos de la experiencia. Busca ordenar y reconstruir las experiencias vividas para obtener aprendizajes y conocimientos compartidos y estos son utilizados para mejorar prácticas futuras, este proceso implica reflexionar críticamente sobre las acciones realizadas, sus contextos, resultados y los factores que influyeron en ellos. La presente sistematización busca evidenciar, reunir e informar los resultados de la investigación y de la experiencia propuesta en el espacio creado en el marco de Estudio Emergente, para lo cual en primer lugar, se definió el propósito de la sistematización: evidenciar la propuesta pedagógica en la cual se presentaron los diferentes tipos y formas de violencia y se propició la reflexión en contexto, frente a estas dinámicas y normalizaciones de violencias diversas. Luego, se delimitó el objeto de la sistematización: el espacio de curaduría+creación+pedagogía: Estudio Emergente y su propuesta para el año 2024-2025: Desnaturalizar la Violencia.

Siendo el punto de partida la experiencia misma, y siendo fundamental haber sido parte activa de las experiencias propuestas, la intención es reunir no solo las voces de los autores consultados y de las autoras/gestoras del proyecto, sino también las voces de otros sujetos que habitaron estos mismos contextos, tuvieron las experiencias, y por tanto aportan al discurso, por tanto fueron incluidas las impresiones de los participantes, activos de la propuesta creativa, los jóvenes investigadores: Juan José Bustos, Juan Sebastián Vallserra y Juan Camilo Vega, quienes hicieron parte del colectivo de esta versión de Estudio Emergente.

Así mismo, las voces de quienes participaron como visitantes a la muestra, serán sistematizadas, experiencias extraídas de la data obtenida en las interacciones en los dispositivos creados para tal fin, en particular las respuestas dadas frente a las violencias verbales, así como de las reflexiones consignadas, de forma escrita y gráfica, en el taller de collage propuesto como cierre de la experiencia en el dispositivo/libreta de investigador dada como detonante para exploración del espacio. De igual manera, las impresiones, gestos, comentarios obtenidos frente a la interacción con el espacio, los dispositivos y los gestores/talleristas resultan insumos claves para el análisis de la experiencia. Contamos con documentación de dichas interacciones, recolectados mediante diarios de campo, registrados tanto por los jóvenes investigadores como de las gestoras, informes realizados a partir de estos registros diarios, fotografías y videos, los cuales serán incluídos como anexos del presente artículo.

Las evidencias recolectadas hacen parte de la fase de recuperación del proceso vivido, se recopilaron los datos cronológicamente para entender la secuencia de eventos, usando como base nuestros diarios de campo y se sistematizó la información en categorías temáticas relevantes, pensadas en el contexto particular y sus actores: estudiantes, profesores, equipo de apoyo, etc. Posteriormente, se llevaron a cabo los procesos de análisis, síntesis e interrelaciones para identificar patrones y relaciones significativas entre los datos. Se realizó una interpretación crítica considerando las dinámicas de poder, las dinámicas propias de los visitantes y se identificaron los aprendizajes clave derivados de la experiencia sistematizada que nos permitió formular conclusiones que resumen los hallazgos principales y con base en estas se propusieron recomendaciones basadas en los aprendizajes obtenidos. Adicionalmente, se desarrollará una estrategia efectiva para difundir los resultados de la sistematización a través de publicaciones, es el caso del presente artículo, y se proyectarán posibles talleres y presentaciones y participaciones que nos permitan ahondar en lo encontrado y ampliar la experiencia, para posibles próximas versiones del proyecto.

EL PROYECTO

El proyecto Estudio Emergente, como ya fue mencionado anteriormente, se gesta bajo los ejes de creación, curaduría y pedagogía, los cuales se articulan a partir de la reflexión y que en esta ocasión involucró directamente a jóvenes investigadores (estudiantes del Gimnasio Campestre que realizan sus investigaciones personales en pequeños grupos de investigación según sus propios intereses de pesquisa) esto, con la intención de no solo propiciar un espacio para la creación y socialización de resultados de creación e investigación, sino un espacio curado y pensado para los estudiantes, por ello la intención pedagógica, siempre presente; los dispositivos que componen la muestra no se conciben como obras terminadas, sino como piezas y objetos detonantes, que inviten a la exploración, la experimentación, a través de la interacción directa que abran la puerta a espacios de reflexión y diálogo. Para esta versión: Desnaturalizar la Violencia, siendo esta: la violencia, un tema sensible pero muy relevante en el contexto micro y macro, y tras observaciones y conversaciones frente al concepto, se plantea como objetivos: informar (educar) acerca de los diferentes tipos y formas que toma la violencia, visibilizar las violencias directas que nos han atravesado y marcado como país y que desafortunadamente aún están presentes en nuestra cotidianidad, para así trazar el puente y evidenciar las conexiones y normalizaciones en contexto, entre dichas violencias directas, las violencias estructurales y las simbólicas, para dar un paso adelante en su desnaturalización, al generar conciencia frente a las acciones, gestos y verbalizaciones adoptadas por los participantes, que son violentas.

El «colectivo»

El colectivo que gestó el proyecto, se conformó de forma orgánica a partir de la investigación de Alejandra Díaz, la cual aborda violencias de género y violencias interseccionales; al ser tutora de investigación de varios grupos de jóvenes investigadores, las conversaciones alrededor de las violencias y el compartir los avances de las investigaciones de forma horizontal hace parte de la dinámica de dichos semilleros, lo cual coincidió con que uno de los grupos a su cargo llevaba ya varios años investigando, desde una línea propia de las ciencias sociales, acerca de la historia de la violencia en Colombia; de esa manera y pensando en concebir un espacio en dónde todas las voces se hicieran presentes, se les hizo la invitación a participar en el proyecto a los estudiantes Juan José Bustos y Juan Sebastián Vallserra con su investigación, como una posibilidad de integración y una mirada más amplia frente al concepto, que de igual manera les permitiera a ellos como jóvenes investigadores, un espacio de socialización de sus avances y como reto, al repensar su investigación en términos de posibilidades creativas; con ellos como primeros integrantes del incipiente colectivo abordamos el eje de creación; quienes se enfocaron en ahondar en el concepto transversal de la violencia, revisando sus elementos transversales usando como punto de partida una línea del tiempo trazada por periodos previamente delimitados, en la historia de la violencia en Colombia. De la mano de la pesquisa de aquellos elementos estructurales, el proceso creativo nos llevó a la búsqueda de objetos simbólicos que nos permitieran representar los eventos estudiados convirtiéndolos en evidencias, haciendo uso de la figura de objeto/archivo, práctica y lenguaje adoptado por el arte contemporáneo. En esta búsqueda y necesidad de colectivo, se incorpora la presencia de Ana Carrillo, quien hace en este primer momento la vez de curadora, revisando los avances que se logran consolidar con los jóvenes, e intervenía con sus comentarios y preguntas, en el proceso creativo. De la misma manera, dada la conexión conceptual, se invitó a participar y ser parte del colectivo al estudiante Juan Fernando Coral, quien para el momento ya había finalizado su investigación, estudio de caso del objeto cultural: Quac! El noticero; dado que se había acompañado de cerca su proceso en el rol de tutora y con el conocimiento del interés de Juan Fernando por las violencias simbólicas, se le invitó a hacer una propuesta de una pieza detonante para la exposición y hacer así parte de ella desde el eje de creación, quién aceptó con entusiasmo y realizó una pieza audiovisual en la que abordó temas relacionados a estereotipos de género y violencias simbólicas. Más adelante, la investigación+creación del joven investigador Juan Camilo Vega viró conceptualmente de lo que inicialmente perfilaba sus intereses frente al arte participativo y tras su análisis, lo llevó a indagar en las desigualdades sociales que en muchos de sus referentes se representaban, lo que lo llevó a identificar la violencia en ellas y ahondar en sus tipos y formas, para proponer dos piezas para la muestra, una pieza audiovisual alrededor del acoso callejero en Latinoamérica que evidenciaba violencias estructurales y simbólicas y su normalización, y una pieza participativa que contaba desde su concepción con la activación del público en la cual se pudiera evidenciar las marcas invisibles que dejan los discursos y comentarios sobre los cuerpos. Estas propuestas plásticas fueron concebidas conceptualmente por los jóvenes estudiantes, sin embargo, el proceso se dio desde las conversaciones que permite el trabajo en colectivo en un proceso creativo, clave del proyecto, lo que permitió pulir las propuestas y cohesionarse con las decisiones curatoriales a cabeza de Alejandra y Ana.

Al proyecto y por tanto, a hacer parte del colectivo, se convocaron a los profesores/artistas de la red de Plasticidad, Estética y Movimiento, así como a los investigadores de la red de Centros de Estudios. Los profesores artistas que aceptaron la invitación e hicieron presencia con sus piezas para hacer parte de la muestra, y por tanto del eje de creación, fueron Andrés Mira, quien realizó una pieza musical que recopila fragmentos de canciones en donde se naturalizan distintos tipos y formas de violencias y Rodrigo Armenta quien realizó tres piezas audiovisuales, en las cuales abordó las violencias históricas con la pieza “El Infierno de Nuestra Música (2004), de Jean-Luc Godard”, fragmento de la película Nuestra música de Godard, la cual abre la película con un montaje intenso y poético, en el que Godard presenta una visión del infierno desde las imágenes en movimiento propias del cine, enunciando historias de guerra, violencia, genocidio y la inevitable deshumanización a la que esto nos conduce. Una segunda pieza: “La poética de la rebelión y la resistencia en el universo visual de Romain Gavras”. En la cual realiza un montaje alrededor de la propuesta audiovisual del director francés Romain Gavras cuya obra está profundamente entrelazada con temas de resistencia, violencia y agitación sociopolítica. Sus vídeos musicales y películas usualmente se desarrollan narrativamente con momentos de alta tensión que provocan y desafían las actuales estructuras de poder, presentando las voces marginadas, el control ciudadano impuesto por el Estado, la revuelta colectiva y la energía explosiva de la protesta. Y una tercera pieza: “El cuerpo como sujeto de pulsiones violentas” una selección de escenas de la historia del cine en los cuales se ve un espectro de violencias sobre el cuerpo humano que son las manifestaciones físicas de pulsiones que sobrecogen a los individuos.

Por otro lado, los investigadores Marcela González y Luis Alfonso Guevara aportaron con detonantes en el eje de creación del proyecto. Marcela aportó con tres piezas a la muestra, una pieza audiovisual, documental desarrollado en el marco del convenio Aulas Sin Fronteras, que recoge la voz de maestros y maestras del Chocó, quienes por encima de la precariedad han construido un lugar de dignidad que supera la amenaza de la guerra. Una segunda pieza que invitaba a la interacción directa del público a identificar violencias sobre el territorio colombiano “Nuestro territorio como víctima de las violencias” en un mapa de Colombia que invitaba a los participantes a identificar problemáticas específicas y ubicarlas en el mapa mediante el uso de stickers y símbolos asociadas a cada tipo de conflicto socioambiental, organizados en cuatro grandes categorías: minería y petróleo, energía eólica e hidroeléctrica, deforestación y monocultivo, e industria y monocultivo, y una tercer pieza el “Astrolabio de la memoria” compuesta por códigos QR que enlazan a artículos publicados en la revista El Astrolabio, los cuales abordan diversas perspectivas sobre el conflicto armado en Colombia. Junto a cada código QR, un collage que representa visualmente los temas tratados en los artículos seleccionados. Luis Alfonso, por su parte, colaboró con una pieza sonora “Alocuciones” en la que se presenta el discurso del premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez en el marco de este galardón en Estocolmo-Suecia el 10 de diciembre de 1982, el cual recrea de los dramas de una realidad colonial del pueblo Latinoamericano, sus violencias, luchas y deseos de verdad, justicia y belleza.

Ágata Ferreira, como integradora de tecnología, hizo realidad en formato digital la construcción de dos piezas interactivas ideadas por Alejandra Díaz, una nube de palabras que se iba formando tras la interacción del público, que evidenciara las violencias verbales usadas y por tanto, normalizadas en el contexto de la intervención; y un juego en formato digital, que les permitiera ser conscientes de las interseccionalidades presentes en situaciones ficticias así como de sus propio lugar de privilegio en dichas interseccionalidades, el cual arrojaba data frente a las realidades diversas de nuestro país; en la concepción de dichas piezas contamos con la colaboración de Felipe Serna en el proceso de conceptualización de las mismas y revisión de las preguntas y data expuesta. Por su parte, Alejandro Sánchez y Camilo Noguera, hicieron parte del diálogo, y con su escucha activa, colaboraron en la gestión institucional para hacer el proyecto una realidad. Así pues, el colectivo antes nombrado, hizo parte del proceso en la línea de creación, y como se mencionó anteriormente Alejandra y Ana lideraron los ejes de curaduría y pedagogía, desde su concepción, decisiones pedagógicas y diseño de dispositivos de activación, así como del montaje y proceso de desmonte de la muestra.

LA EXPERIENCIA

El recorrido guiado por las gestoras daba inicio frente a nuestro primer detonante, ubicado en la parte externa de la sala, una pieza gráfica del iceberg de la violencia, allí las gestoras contextualizaban el espacio de Estudio Emergente: Desnaturalizar la Violencia; a través del diálogo, se les invitó a volver sobre sus conocimientos previos frente al concepto de violencia, sus propias impresiones, invitándolos a volver incluso sobre la propia experiencia, para permitirse experienciar la muestra; mediante preguntas y reflexiones que pudieran surgir de parte de los mismos asistentes, con la intención de poner en contexto la exposición, la intención de la misma, sus objetivos y poder realizar un primer diagnóstico del grupo.

Una vez pasado este primer momento de diálogo introductorio, se les entregaba a cada asistente una libreta de detective y un lápiz, lo que les permitió activar la exposición y sus detonantes, cada libreta tenía un número, asemejando los números de las evidencias policiacas de una escena de crimen, la cual, a manera de juego, invitaba a seguir ciertas instrucciones sencillas iniciales frente a la activación de aquella pieza dispuesta y numerada en el espacio y así recorrerlo; lo que de manera intencionada y pedagógica, iba a permitir la activación individual de las distintas piezas y así generar diáspora en el espacio, para lograr tener una experiencia íntima del mismo, dar un punto de partida y guiar la experiencia, para que en un tercer momento recorrieran e interactuaran libremente, siguiendo su intuición y/o permitiéndose ser antojados de lo que algún otro había realizado previamente o simplemente de alguna pieza en particular que llamara su atención. La intención de las libretas de detectives era poder proporcionar, con simples indicaciones y/o preguntas detonantes, un espacio reflexivo de la experiencia, que les permitiera a los visitantes tener por donde iniciar, pero también fueron diseñadas de modo tal que tuvieran con espacio en blanco, vacío, para que pudieran tomar notas, dibujar y/o rayar libremente, y así apropiarse del dispositivo. Todas las libretas contaban con una última instrucción que los invitaba a terminar la experiencia colaborando en la creación colectiva de una nube de palabras de violencias verbales experimentadas, que a su vez nos permitiría recoger data frente a los participantes y sus interseccionalidades, siempre respetando el anonimato en sus respuestas. El dispositivo pedagógico, la libreta de detective, fue diseñada de forma tal que al desplegarse funcionara como soporte para el espacio de taller, en el cual, guiado por la reflexión y conversación en un espacio más desestructurado y de creación, pudieran concretar sus impresiones frente al tema, sus reflexiones frente a los detonantes o frente a la violencia en general, con la intención de que no se enfrentaran al lienzo en blanco y que sus notas, respuestas, dibujos y sus experiencia en el espacio les permitieran abrir la puerta creativa y allí concretar en una imagen a través del collage, su denuncia, afectación, reflexión y/o aprendizaje. La invitación, identificar y reflexionar, de manera honesta, frente a las formas, palabras y gestos que han naturalizado en sus vidas, y así nos permitiera captar sus voces, analizarlas y sistematizarlas.

Observaciones y reflexiones de los Jóvenes Investigadores

“Solo una minoría de los estudiantes esperados decidió asistir e interactuar. La pieza plástica de las siluetas de los cuerpos fue visitada por un grupo de adultos mayores de la Fundación Promoción Humana, quienes participaron de manera más activa, pero sin conectar del todo con el trasfondo de la propuesta, quienes se acercaron a ella y la entendieron como una actividad recreativa. Aunque el proyecto no logró el nivel de interacción esperado, las interacciones permitieron evidenciar el interés, o más bien, la falta de interés, frente a espacios educativos diferentes, además de la falta de conexión con el trasfondo crítico del espacio. Por tanto resulta urgente reflexionar al respecto de la apatía y ausencia de reflexión crítica evidenciada, así como continuar cuestionandonos frente a las relaciones de poder que definen como los cuerpos son vistos, escuchados o legitimados, hacer visible la complejidad de esas violencias que operan desde lo simbólico y lo cotidiano, ahondar en la reflexión sobre la manera en que las diferencias en la piel y el cuerpo afectan en el trato recibido, en las personas.” (Juan Camilo Vega, 2025)

“La violencia es un concepto amplio y complejo, sobre todo en el contexto del país. Abarca las macro violencias que, desafortunadamente, los colombianos conocemos tan bien e identificamos tan fácilmente: robos y atracos, masacres y genocidios, son formas de violencia más que evidentes que nos afectan, en mayor o menor medida, a cada uno de los colombianos. No obstante, es igualmente importante identificar cómo pequeñas actitudes y comportamientos normalizados tienen una naturaleza agresiva e hiriente y contribuyen al incremento, discreto pero efectivo, del conflicto armado, sociocultural y político que vivimos en Colombia. Aquello que parece inofensivo se vuelve, entonces, prueba fehaciente de cómo hemos naturalizado culturalmente la violencia por medios verbales, simbólicos y otros incluso menos evidentes. En el Gimnasio Campestre, un lugar que es reflejo de la sociedad en la que se ubica, se han normalizado comportamientos, intencionales o no, que constituyen formas implícitas de violencia, cuya réplica constante alimenta un conflicto mayor. Es por eso que Estudio Emergente se presentó como una oportunidad única para llevar la investigación a una aplicación real y efectiva al desnaturalizar la violencia en nuestro entorno más cercano. Desafortunadamente, la gran mayoría de los estudiantes asumieron la experiencia como un juego o algo intrascendente. Sin embargo, algunos se dieron el espacio para reflexionar y repensar algunas de sus acciones cotidianas. Este tipo de iniciativas, empiezan por eso, por pequeños cambios que van sumando a un propósito más grande. Y no me sorprendería que, quizá, aquellos estudiantes que abrieron su sensibilidad puedan influenciar positivamente su entorno y ser ejemplo para muchos otros. De eso se trata” (Juan José Bustos, 2025)

“La violencia, un fenómeno tan complejo como persistente que ha acompañado a nuestra sociedad a lo largo de su historia. Hablar de ella puede parecer algo cotidiano, pero comprender su verdadero alcance requiere un entendimiento más profundo para entender sus repercusiones en la sociedad contemporánea, repercusiones que se han mantenido vivas a lo largo de la historia de nuestro país. Sin embargo, dichas violencias se evidencian también en lo pequeño, en lo que se dice, en lo que se hace y en cómo tratamos a los demás. Mucha gente cree que nunca ha sido violenta porque no ha golpeado a nadie, pero la violencia también está en los comentarios que hieren, en los chistes que ridiculizan, en la exclusión o en la indiferencia frente a lo que les pasa a los otros dentro de su mismo entorno. Esas actitudes, aunque parezcan normales, van fomentando en una sociedad la agresión como algo común, enfrentando las consecuencias de esa violencia estructural que se hace cada vez más presente. En el Gimnasio Campestre, como en cualquier lugar, también se ven actitudes o comportamientos que hemos aprendido a pasar por alto, pero que al final reproducen esa misma lógica violenta que tanto daño le ha hecho al país como a la comunidad Gimnasiana, que si bien cuenta con sistemas para prevenir las acciones violentas entre los estudiantes, han sido normalizadas. Lo más preocupante es que muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, y por eso lo seguimos repitiendo. Si empezamos a ser más conscientes de lo que decimos y de cómo tratamos a los demás, podríamos crear un ambiente más respetuoso y empático, y tal vez ahí, en esos detalles, empiece una convivencia más tranquila y justa, sin retroceder al pasado” (Juan Sebastián Vallserra, 2025)

A partir de la experiencia: observaciones

La experiencia en el espacio de Estudio Emergente: Desnaturalizar la Violencia, evidenció una naturalización generalizada de violencias simbólicas y estructurales, así como falta de información y educación frente a estos asuntos en el contexto de su aplicación, y si bien, los objetivos del proyecto se cumplieron con el espacio propuesto, nos deja muchas reflexiones situadas las cuales resulta urgente atender, entendiendo que la continuación de proyectos como este, resultan fundamentales para lograr un cambio estructural en las dinámicas observadas, y que tan solo el tiempo, la insistencia y la constancia pueden lograr cambios significativos al respecto. Por ello, nos permitimos realizar y categorizar nuestras reflexiones consecuentes recomendaciones frente a los patrones observados.

Con respecto a los estudiantes

El acompañamiento en el crecimiento y la formación de los estudiantes del Gimnasio Campestre no solo se refiere al prestigio educacional y académico de la institución, sino también al pensamiento crítico, eje fundamental del modelo pedagógico, siendo ellos la nueva generación de personas que sale a la vida universitaria y que serán la nueva Colombia. Los estudiantes, en especial los estudiantes de bachillerato bajo y medio que se acercaron a la muestra, en su mayoría desafortunadamente demostraron una falta de diálogo y escucha, frente a espacios y posturas diversas, diseñadas para nutrirse de lo que piensan y saben otros, incluidos sus pares, lo que es bastante preocupante. Hubo acciones que mostraron que son capaces de insultar a todo aquel que no piense como ellos, de burla y oposición radical frente a lo desconocido o diferente, características alarmantes, ya que se enfrentarán a nuevas experiencias, realidades y personas y parecieran no estar preparados para ello, porque la realidad que viven y ven en el Gimnasio Campestre es una realidad muy diferente a la del mundo, en el exterior, siendo su realidad homogénea, demostrando desconocer la multiplicidad de realidades, incluidos los entornos más próximos.

Basado en la experiencia tenida en el espacio se pudo observar que los estudiantes del Gimnasio Campestre en su mayoría, han naturalizado la violencia entre ellos, lo que quedó confirmado al escucharlos decir que los golpes y los insultos no eran considerados violencias porque eran “jugando”, y si los golpes son normalizados, los insultos lo son en su totalidad, esto obedece a mandatos inconscientes que se alinean con estereotipos de género, en donde lo masculino se asocia con fuerza física y falta de emocionalidad, estereotipos que han normalizado estas conductas en ellos. Los estudiantes necesitan comprender que los golpes no son formas de comunicación aceptadas en ningún contexto y que las palabras que usan para ofenderse son inaceptables y responden a discursos de odio, que deben ser parados, porque de no ser así tendrán repercusiones en su vida futura. Es preocupante que los estudiantes usen palabras como “gay” o “maricón” para insultarse, cuando la realidad social de Latinoamérica sufre con incontables crímenes de odio en contra de disidencias y minorías sexuales. Al mismo tiempo este tipo de insultos generan que estudiantes que son parte de las disidencias no se sientan cómodos ni seguros en donde estudian y repriman su identidad por miedo a burlas, lo que genera, sin dudas, daños en su salud emocional y mental.

Durante el período de exposición, en el cual también realizamos un cierre con un taller y espacio de conversación/reflexión, fueron contados los estudiantes, de nuevo de bachillerato, valga la aclaración, que saludaron, dieron las gracias y se despidieron, lo que es preocupante siendo que son personas en formación, lo cual fue contrastante frente al grupo de niños y jóvenes de la Fundación Promoción Humana y el grupo de adultos mayores de la misma, cuyas condiciones de vida e interseccionalidades difieren en alta medida a las de los asistentes estudiantes del colegio, no cuentan con los privilegios de estos y quienes en su totalidad realizaron este rito.

Existe un actuar común entre los estudiantes del Gimnasio Campestre y es que no son conscientes de lo que provoca lo que no hacen y que les corresponde hacer. La mayoría de los grupos al ocupar la exposición dejaban todo tirado, los lápices que les prestamos para hacer la actividad no eran devueltos, a pesar de la instrucción de devolverlos al finalizar, si botaban algo allí quedaba, si rompían algo lo dejaban allí y no lo informaban, no se limpiaban los pies antes de entrar a la sala y en el laboratorio en el que hicimos el taller tampoco ordenaban al terminar la actividad, aun cuando se les pidió que lo hicieran; fueron unas pocas las excepciones de estudiantes que sí se preocuparon de dejar sus mesones y lugares de trabajo limpios y devolver los implementos a su lugar. Todas estas acciones o más bien la falta de ellas, hablan del respeto que tienen con los otros y con sus propios pares, quienes usaban las mismas instalaciones y materiales que ellos.

Con Respecto Al Cuerpo Docente

En proyectos que requieren el trabajo de varios equipos para poder ser realizados es de gran importancia la responsabilidad y seguimiento de los acuerdos, así como la empatía para que si en algún caso alguno de los integrantes del equipo requiere ayuda extra existan las voluntades para poder ir complementando. Basándonos en lo anteriormente señalado, desafortunadamente no existió un grupo cohesionado que pudiera acompañar el proceso de montaje, exposición/activación y desmontaje, por parte de los profesores, incluso de aquellos que voluntariamente decidieron ser parte del colectivo, cabe la aclaración que hubo excepciones de profesores que acompañaron la actividad, exposición y activación con los grupos, en especial en primaria y en grado sexto, pero fueron la excepción a la regla. Creemos profundamente que los trabajos colectivos y el compañerismo, son la forma en la que se sostienen las ideas y los proyectos, por lo que es algo que es importante revisar y tomar acción.

Con Respecto Al Trato De Estudiantes a Profesores

El diálogo y el respeto son herramientas básicas en el desarrollo de la enseñanza y el equilibrio entre ambas es un trabajo para nada fácil, y si bien dicho equilibrio y cercanía hace parte del sello y filosofía del Campestre, durante la experiencia se hicieron evidentes variados comportamientos entre estudiantes y profesores que caían en los extremos, es decir, mucha confianza que terminaba en faltas de respeto o excesivo respeto que terminaba en falta de comunicación. Los estudiantes necesitan confianza desde sus referentes adultos dentro del colegio, pero al mismo tiempo necesitan límites, ya que son niños y jóvenes en formación que deben aprender e integrar en su práctica las formas respetuosas y empáticas en las que deben comportarse dentro de su comunidad y así poder replicarlo fuera de esta; en la generalidad, los estudiantes toman negativamente los límites cuando en realidad son parte de su formación como personas y ciudadanos.

Con Respecto A Los Equipos De Apoyo

Es importante destacar y agradecer el trabajo que hicieron todas las personas de los equipos de apoyo del Campestre: servicios generales, comunicaciones, tecnología, fotocopias, quienes fueron muy pacientes y diligentes al apoyarnos y acompañarnos durante todo el proceso. Son personas muy dedicadas y comprometidas con su trabajo, que fueron muy empáticas al tratar de ayudarnos a resolver los problemas que se presentan durante un proceso de montaje, exposición y desmontaje. Son pilares fundamentales dentro de la institución y es necesario reconocerlo ante ellos y la institución.

RECOMENDACIONES

Espacio seguro de denuncias. Durante la exposición, recibimos algunas denuncias, en la mayoría de los casos anónimas, por parte de los estudiantes, en especial en la activación de la máquina de escribir, detonante para tal gesto; aunque algunas fueron en tono de broma, la mayoría hablaban de temas a los que hay que prestarles atención, ya que afectan la salud física, emocional y mental de los involucrados, lo que podría desencadenar en problemas aún mayores. De entre todas las denuncias se pueden destacar las que hablan de bullying dentro de la institución, de estudiantes que lo viven o lo ven entre sus pares, además de una denuncia que activó las alertas del equipo, por lo que fue derivada a psicología para su pronta investigación. Se invita a que el Gimnasio Campestre cuente con un espacio seguro de denuncias en el que todos puedan participar, denunciar, escribir (notamos que es una buena forma) lo que no pueden decir a viva voz y así los equipos pertinentes puedan mantenerse al tanto de las cosas que ocurren, acompañándolos en procesos que son difíciles y evitar que pasen situaciones de riesgo.

Trabajo de sensibilización y redes de apoyo. Se hace evidente la necesidad de acercarse de manera sensible a otras realidades que suelen ser imperceptibles por muchos de los estudiantes, una forma sana de poder tratar temas importantes y que habitualmente no se abordan, por tanto se recomienda de manera consciente integrar con mayor frecuencia y de forma intencional, instancias de sensibilización y diálogo acerca de lo que acontece a nivel país y sur global, porque no se debe olvidar que forman parte de una sociedad en la que ocurren muchas situaciones de las cuales no son ajenos. Se sugiere generar trabajos y establecer redes con organizaciones que traten estos asuntos, para así tener un respaldo al momento de tocarlos y que este sea un tejido que perdure durante los años para los estudiantes del Gimnasio Campestre.

Creación de espacios de conversación horizontales. Capacitación Docente. Los estudiantes necesitan espacios de conversación en los que puedan compartir sus opiniones y exista un diálogo moderado por adultos que se encuentren informados sobre estos temas, es importante poner en la palestra temas que no son tratados con la importancia que debieran, como lo son los discursos de odio, por lo se recomiendan capacitaciones para el profesorado frente a estos temas, en especial frente a educación sexual integral (ESI), lo que les permitirá enfrentar el desafío de tener las conversaciones incómodas pero necesarias, para esta generación. De la misma manera, los estudiantes deberían tener un intencionado y acompañado acceso a esta información y capacitación bien sea acompañado por el cuerpo docente o por profesionales especializados.

Protocolo de cuidados de mujeres y disidencias. Se recomienda que el Gimnasio Campestre cuente con un protocolo de emergencia para situaciones de riesgo a las que puedan estar sometidas las mujeres y disidencias que trabajan y habitan el espacio. Es de suma importancia reconocer que Colombia es un país que vive violencias diariamente y las mujeres y disidencias son las víctimas más afectadas de la violencia de género. Generar espacios de escucha y ayuda, construir diálogo entre todas las personas que habitan el lugar, así como documentos base que reúnan las necesidades de este grupo, para así elaborar un protocolo en el que las afectadas sepan a quién pueden recurrir en caso de emergencia y no pierdan o les sea arrebatada su sensación de espacio seguro en el Gimnasio Campestre.

Continuidad y exposición a espacios de sensibilización y reflexión. Creemos firmemente en la potencia de este tipo de apuestas y espacios, como posibilidades tangibles de reflexión, sensibilización y cambio, bien sea desde las artes o no; por ello la continuidad del proyecto de Estudio Emergente, nos permitirá exponer y educar a nuestros estudiantes a habitar dichos espacios de maneras adecuadas y respetuosas, formarlos integralmente y prepararlos para el mundo, lo cual es una tarea que nos corresponde a los adultos que los acompañamos; en esa misma línea, es necesario formar redes que nos permitan no solo llevar a cabo dichas propuestas sino apoyarnos en ello, con todo lo que implica, para así poder lograrlo, desde el ejemplo y la complicidad en lo que es importante.

REFERENCIAS

Arendt, H (2005). La condición humana. Paidós. Barcelona, España.

Arendt, H. (1969). On violence. Harcourt, Brace & World.

Bello, A (2020). Vivir siendo maestra travesti feminista. Feminismos Andantes. Fundación Heinrich Böll. Bogotá, Colombia

Bonino, L. (1990). Consejería de Igualdad y Políticas Sociales. España.

Bourdieu, P. (1999). La dominación masculina. Anagrama.

Castro-Gómez, S., & Grosfoguel, R. (Eds.). (2007). El giro decolonial: Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Siglo del Hombre Editores.

Crenshaw, K. (1991). Mapping the margins: Intersectionality, identity politics, and violence against women of color. Stanford Law Review, 43(6), 1241–1299. https://doi.org/10.2307/1229039

Crenshaw, K. (1989). Demarginalizing the intersection of race and sex: A Black feminist critique of antidiscrimination doctrine, feminist theory and antiracist politics. University of Chicago Legal Forum, 1989(1), 139–167.

Fundación Heinrich Böll. (2020) Feminismos Andantes. Fundación Heinrich Böll. Bogotá, Colombia

Galtung, J. (1969). Violence, peace, and peace research. Journal of Peace Research, 6(3), 167–191. https://doi.org/10.1177/00223433690060030

Galtung, J. (1990). Cultural violence. Journal of Peace Research, 27(3), 291–305. https://doi.org/10.1177/0022343390027003005

Jerusalinsky, M. (2021). Adjetivo Feminino: diccionario de experiencias. Bebel Books. Sao Paulo, Brasil.

Mohanty, C.T. (2003). Feminism without borders: Decolonizing theory, practicing solidarity. Durham; London, Duke University Press.

Museum of Broken Relationships. (2014). Museum of Broken Relationships. A Diary. Zagreb, Croatia.

ONG Amarantas. (2022). Guía contra la violencia de género en línea. Recuperado de https://amarantas.org/2022/06/28/descarga-guia-contra-la-violencia-de-genero-en-linea/

ONU Mujeres. (s.f.). La violencia de género. Recuperado de https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/faqs/types-of-violence

ONU Mujeres. (2022). Violencia digital contra las mujeres y las niñas. Naciones Unidas. https://www.unwomen.org/es

Segato, R. L. (2016). La guerra contra las mujeres. Traficantes de Sueños.

Spivak, G. C. (1988). Can the subaltern speak? In C. Nelson & L. Grossberg (Eds.), Marxism and the interpretation of culture (pp. 271–313). University of Illinois Press.

ProFamilia. (s.f.). Tipos de violencias. Recuperado de https://profamilia.org.co/aprende/violencia-de-genero/tipos-de-violencias/